Unidad de lugar

Juan José Saer

1967 - Cuento

Textos para leer de Unidad de lugar

  • Verde y negro (Cuento)
  • Obras de Juan José Saer

  • 1960 - En la zona
  • 1964 - Responso
  • 1965 - Palo y hueso
  • 1966 - La vuelta completa
  • 1967 - Unidad de lugar
  • 1969 - Cicatrices
  • 1974 - El limonero real
  • 1976 - La mayor
  • 1977 - El arte de narrar
  • 1980 - Nadie nada nunca
  • 1982 - El río sin orillas
  • 1983 - El entenado
  • 1983 - Narraciones/1
  • 1983 - Narraciones/2
  • 1985 - Glosa
  • 1986 - La ocasión
  • 1986 - Juan José Saer por Juan José Saer
  • 1993 - Lo imborrable
  • 1994 - La pesquisa
  • 1997 - Las nubes
  • 1997 - El concepto de ficción
  • 1999 - La narración – objeto
  • 2000 - Lugar
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿Cuál es el título del primer relato de La guerra gaucha, de Leopoldo Lugones?

    Entrevista a la escritora Genma Sánchez Mugarra

    Genma, bilbaína de pro, adora el arte. La música y la literatura se unen en su mundo de letras y notas. La historia y la docencia son otras de sus pasiones. Pero ante todo, impartiendo y escribiendo, transmite. Sabe llegar e inculcar el amor a las palabra

    Lovecraft y el evanescente reino de los olores

    Lovecraft, maestro en el arte de describir las formas del horror, interpretó magistralmente las claves que abren las puertas al evanescente reino de los olores.

    Por Claudio García Fanlo

    El poema de hoy

    Veleta

    Viento del Sur,
    moreno, ardiente,
    llegas sobre mi carne,
    trayéndome semilla
    de brillantes
    miradas, empapado
    de azahares.

    Pones roja la luna
    y sollozantes
    los álamos cautivos, pero vienes
    ¡demasiado tarde!
    ¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
    en el estante!

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Aire del Norte,
    ¡oso blanco del viento!
    Llegas sobre mi carne
    tembloroso de auroras
    boreales,
    con tu capa de espectros
    capitanes,
    y riyéndote a gritos
    del Dante.
    ¡Oh pulidor de estrellas!
    Pero vienes
    demasiado tarde.
    Mi almario está musgoso
    y he perdido la llave.

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Brisas, gnomos y vientos
    de ninguna parte.
    Mosquitos de la rosa
    de pétalos pirámides.
    Alisios destetados
    entre los rudos árboles,
    flautas en la tormenta,
    ¡dejadme!
    Tiene recias cadenas
    mi recuerdo,
    y está cautiva el ave
    que dibuja con trinos
    la tarde.

    Las cosas que se van no vuelven nunca,
    todo el mundo lo sabe,
    y entre el claro gentío de los vientos
    es inútil quejarse.
    ¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
    ¡Es inútil quejarse!

    Sin ningún viento.
    ¡hazme caso!
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Federico García Lorca

    Libro de Poemas (1921)
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