Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Pablo Neruda

1924 - Poesía

Expresión de sentimientos universales y perennes, de una pluralidad de expresiones amorosas, Veinte poemas de amor y una canción desesperada se ha convertido, con el curso de los años, en una obra clásica. El libro es el reflejo de dos polos contrapuestos: el de la naturaleza del sur de Chile, con su intensidad salvaje, y el de un Santiago sentimental, "con las calles estudiantiles, la universidad y el olor a madreselva del amor compartido".

Textos para leer de Veinte poemas de amor y una canción desesperada

  • La canción desesperada (Poema)
  • Poema I (Poema)
  • Poema II (Poema)
  • Poema III (Poemas)
  • Poema XX (Poema)
  • Obras de Pablo Neruda

  • 1923 - Crepusculario
  • 1924 - Veinte poemas de amor y una canción desesperada
  • 1926 - Tentativa del hombre infinito
  • 1926 - El habitante y su esperanza
  • 1926 - Anillos. Prosas de Pablo Neruda y Tomás Lago
  • 1933 - El hondero entusiasta
  • 1933 - Residencia en la tierra
  • 1937 - España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra
  • 1947 - Tercera residencia
  • 1947 - Alturas de Macchu Picchu
  • 1950 - Canto general
  • 1952 - Los versos del capitán
  • 1971 - Todo el amor
  • 1972 - Confieso que he vivido
  • 1990 - La noche anterior
  • 1998 - Antología esencial
  • 1999 - La historia
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    Si mencionamos la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, ¿a uno de los capítulos de qué célebre obra nos estamos refiriendo?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    Mario Benedetti

    Mario Benedetti

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Gacela del amor imprevisto

    Nadie comprendía el perfume
    de la oscura magnolia de tu vientre.
    Nadie sabía que martirizabas
    un colibrí de amor entre los dientes.

    Mil caballitos persas se dormían
    en la plaza con luna de tu frente,
    mientras que yo enlazaba cuatro noches
    tu cintura, enemiga de la nieve.

    Entre yeso y jazmines, tu mirada
    era un pálido ramo de simientes.
    Yo busqué, para darte, por mi pecho
    las letras de marfil que dicen siempre,

    siempre, siempre: jardín de mi agonía,
    tu cuerpo fugitivo para siempre,
    la sangre de tus venas en mi boca,
    tu boca ya sin luz para mi muerte.

    Federico García Lorca

    Diván del Tamarit (1936)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias