En la otra puerta

Kant y el ornitorrinco

Umberto Eco

1997 - Ensayo

Lumen

En este ensayo de Umberto Eco, filosofía y semiótica se aúnan para analizar los mecanismos de percepción del hombre. ¿Por qué reconocemos a un gato como tal?, ¿por qué hemos acordado denominarlo de ese modo? A partir de estas preguntas, el novelista y filosófo italiano retoma una serie de aspectos que en su Tratado de semiótica general no habían sido examinados con profundidad suficiente. Para ello, recoge y estudia fábulas protagonizadas por animales en las que el funcionamiento del sentido común juega un papel decisivo. Y entre todos los animales, el ornitorrinco adquiere un relieve especial, pues parece concebido para poner en crisis las teorías del conocimiento.
Kant y el ornitorrinco es, además del complemento definitivo a los estudios semióticos de Eco, una exaltación de la filosofía como arte del pensamiento y como indagación de las eternas dudas del hombre.

Obras de Umberto Eco

  • 2004 - La misteriosa llama de la reina Loana - (Novela)
  • 2004 - Historia de la belleza - (Ensayo)
  • 2002 - Dire quasi la stessa cosa - (Ensayo)
  • 2001 - Baudolino - (Novela)
  • 1997 - Kant y el ornitorrinco - (Ensayo)
  • 1997 - Cinco escritos morales - (Artículos)
  • 1996 - Seis paeos por los bosques narrativos - (Ensayo)
  • 1994 - La isla del día antes - (Novela)
  • 1988 - El péndulo de Foucault - (Novela)
  • 1986 - La estrategia de la ilusión - (Artículos)
  • 1980 - El nombre de la rosa - (Novela)
  • 1968 - La estructura ausente. Introducción a la semiótica - (Ensayo)
  • 1965 - Apocalípticos e integrados - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1890 muere Carlo Collodi

    26 de octubre de 1890 - Muere Carlo Collodi

    ¿De qué novela es protagonista Augusto Pérez?

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    El general Quiroga va en coche al muere

    El madrejón desnudo ya sin sed de agua
    y una luna perdida en el frío del alba
    y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

    El coche se hamacaba rezongando la altura;
    un galerón enfático, enorme, funerario.
    Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
    tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

    Junto a los postillones jineteaba un moreno.
    Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
    El general Quiroga quiso entrar en la sombra
    llevando seis o siete degollados de escolta.

    Esa cordobesa bochinchera y ladina
    (meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
    Aquí estoy afianzado y metido en la vida
    como la estaca pampa bien metida en la pampa.

    Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
    y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
    no he de soltar la vida por estos pedregales.
    ¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

    Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
    hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
    la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
    y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

    Ya muerto, ya de pié, ya inmortal, ya fantasma,
    se presentó al infierno que Dios le había marcado,
    y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
    las ánimas en pena de hombres y de caballos.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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