En la otra puerta

El péndulo de Foucault

El péndulo de Foucault, de Umberto Eco

Umberto Eco

1988 - Novela

Tres intelectuales que trabajan en una editorial de Milán establecen contacto con autores interesados en las ciencias ocultas, las sociedades secretas y las conjuras cósmicas. En un primer momento dicha relación se mantiene estrictamente profesional, pero poco a poco van estrechándose los lazos. Editores y autores inventan juntos, por puro juego, un complejo " plan", urdido supuestamente por los templarios siete siglos atrás. Pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla.

Obras de Umberto Eco

  • 2004 - La misteriosa llama de la reina Loana - (Novela)
  • 2004 - Historia de la belleza - (Ensayo)
  • 2002 - Dire quasi la stessa cosa - (Ensayo)
  • 2001 - Baudolino - (Novela)
  • 1997 - Kant y el ornitorrinco - (Ensayo)
  • 1997 - Cinco escritos morales - (Artículos)
  • 1996 - Seis paeos por los bosques narrativos - (Ensayo)
  • 1994 - La isla del día antes - (Novela)
  • 1988 - El péndulo de Foucault - (Novela)
  • 1986 - La estrategia de la ilusión - (Artículos)
  • 1980 - El nombre de la rosa - (Novela)
  • 1968 - La estructura ausente. Introducción a la semiótica - (Ensayo)
  • 1965 - Apocalípticos e integrados - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1910 nace Manuel Mujica Láinez

    11 de septiembre de 1910 - Nace Manuel Mujica Láinez

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Hugo Ditaranto

    Hugo Ditaranto

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Las muertes

    He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
    lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso
    de la piel del lagarto,
    inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
    de alguna lágrima;
    arena sin pisadas en todas las memorias.
    Son los muertos sin flores.
    No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
    Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
    Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
    mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
    porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
    infames lechos vendidos por la dicha,
    porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
    gota de salmuera.
    Esa y no cualquier otra.
    Esa y ninguna otra.
    Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
    de nuestra vida.

    Olga Orozco

    Las muertes (1951)
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