En la otra puerta

El nombre de la rosa

El nombre de la rosa, de Umberto Eco

Umberto Eco

1980 - Novela

Lumen

Participando de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policial, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa ofrece distintos puntos de interés: primero, una rama apasionante y constelada de golpes de efecto, que narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes de una abadía benedictina; segundo, la reconstrucción portentosa de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se para en lo exterior, sino que se centra en las formas de pensar y de sentir del siglo XIV; y tercero, el modo en que Umberto Eco el teórico, Umberto Eco el ensayista, ha construido su primera novela, escrita -nos dice- por haber descubierto, en edad madura, "aquello" sobre lo cual no se puede teorizar, aquello que hay que narrar.

Obras de Umberto Eco

  • 2004 - La misteriosa llama de la reina Loana - (Novela)
  • 2004 - Historia de la belleza - (Ensayo)
  • 2002 - Dire quasi la stessa cosa - (Ensayo)
  • 2001 - Baudolino - (Novela)
  • 1997 - Kant y el ornitorrinco - (Ensayo)
  • 1997 - Cinco escritos morales - (Artículos)
  • 1996 - Seis paeos por los bosques narrativos - (Ensayo)
  • 1994 - La isla del día antes - (Novela)
  • 1988 - El péndulo de Foucault - (Novela)
  • 1986 - La estrategia de la ilusión - (Artículos)
  • 1980 - El nombre de la rosa - (Novela)
  • 1968 - La estructura ausente. Introducción a la semiótica - (Ensayo)
  • 1965 - Apocalípticos e integrados - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1778 muere Voltaire

    30 de mayo de 1778 - Muere Voltaire

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La abandonada

    Aún no hace mucho tiempo,
    cuando el mundo era un vidrio del color de la dicha, no un puñado de arena,
    te mirabas en alguien igual que en un espejo que te embellecía.
    Era como asomarte a las veloces aguas de las ilimitadas indulgencias
    donde se corregían con un nuevo bautismo los errores,
    se llenaban los huecos con una lluvia de oro, se bruñían las faltas,
    y alcanzabas la espléndida radiación que adquieren hasta en la noche los milagros.
    Imantabas las piedras con pisarlas.
    Hubieras apagado conî tu desnudez el plumaje de un ángel.
    Y algo rompió el reflejo.
    Se rebelaron desde adentro las imágenes.
    ¿Quién enturbió el azogue?, ¿quién deshizo el embrujo de la transparencia?
    Ahora estás a solas frente a unos ojos de tribunal helado que trizan los cristales,
    y es como si en un día la intemperie te hubiera desteñido
    y el cuchillo del viento hecho jirones y la sombra del sol desheredado.
    No puedes ocultar tu pelambre maltrecha, tu mirada de animal en derrota,
    ni esas deformaciones que producen las luces violentas en las [amantes repudiadas.
    Estás ahí, de pie, sin indulto posible, bajo el azote de la fatalidad,
    prisionera del mismo desenlace igual que una heroína en el carro del mito.
    Otro cielo sin dioses, otro mundo al que nadie más vendrá
    sumergen en las aguas implacables tu imperfección y tu vergüenza.

    Olga Orozco

    En el revés del cielo (1987)
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