Los perseguidos

Horacio Quiroga

1905 - Relato

Obras de Horacio Quiroga

  • 1901 - Los arrecifes de coral
  • 1904 - El crimen del otro
  • 1905 - Los perseguidos
  • 1908 - Historia de un amor turbio
  • 1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte
  • 1918 - Cuentos de la selva
  • 1920 - El salvaje
  • 1920 - Las sacrificadas
  • 1921 - Anaconda
  • 1924 - El desierto
  • 1925 - La gallina degollada y otros cuentos
  • 1926 - Los desterrados
  • 1929 - Pasado amor
  • 1935 - Más allá
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    Si mencionamos la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, ¿a uno de los capítulos de qué célebre obra nos estamos refiriendo?

    Fernando Sorrentino: ''La narrativa es el arte de inventar mentiras verosímiles''

    Dos siglos de mujeres en las letras

    Génesis de nuestra literatura y su contexto psicosocial

    Por Silvia Elena Vernengo Prack

    El poema de hoy

    Calle con almacén rosado

    Ya se le van los ojos a la noche en cada bocacalle
    y es como una sequía husmeando lluvia.

    Ya todos los caminos están cerca,
    y hasta el camino del milagro.

    El viento trae el alba entorpecida.
    El alba es nuestro miedo de hacer cosas distintas y se nos viene encima.

    Toda la santa noche he caminado
    y su inquietud me deja
    en esta calle que es cualquiera.

    Aquí otra vez la seguridad de la llanura
    en el horizonte
    y el terreno baldío que se deshace en yuyos y alambres
    y el almacén tan claro como la luna nueva de ayer tarde.

    Es familiar como un recuerdo la esquina
    con esos largos zócalos y la promesa de un patio.

    ¡Qué lindo atestiguarte, calle de siempre, ya que te miraron tan pocas cosas mis días!
    Ya la luz raya el aire.

    Mis años recorrieron los caminos de la tierra y del agua
    y sólo a vos te siento, calle dura y rosada.

    Pienso si tus paredes concibieron la aurora,
    almacén que en la punta de la noche eres claro.

    Pienso y se me hace voz ante las casas
    la confesión de mi pobreza:
    no he mirado los ríos ni la mar ni la sierra,
    pero intimó conmigo la luz de Buenos Aires
    y yo forjo los versos de mi vida y mi muerte con esa luz de calle.

    Calle grande y sufrida,
    eres la única música de que sabe mi vida.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias