En la otra puerta

La gallina degollada y otros cuentos

Horacio Quiroga

1925 - Cuento

Editorial Babel

Obras de Horacio Quiroga

  • 1935 - Más allá - (Cuento)
  • 1929 - Pasado amor - (Novela)
  • 1926 - Los desterrados - (Cuento)
  • 1925 - La gallina degollada y otros cuentos - (Cuento)
  • 1924 - El desierto - (Cuento)
  • 1921 - Anaconda - (Cuento)
  • 1920 - El salvaje - (Cuento)
  • 1920 - Las sacrificadas - (Cuento)
  • 1918 - Cuentos de la selva - (Cuentos)
  • 1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte - (Cuento)
  • 1908 - Historia de un amor turbio - (Novela)
  • 1905 - Los perseguidos - (Relato)
  • 1904 - El crimen del otro - (Cuento)
  • 1901 - Los arrecifes de coral - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1843 nace Benito Pérez Galdós

    10 de mayo de 1843 - Nace Benito Pérez Galdós

    ¿Cuál es la máxima obra poética de Juan Zorrilla de San Martín?

    Confidencias de Escritores

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amor América

    Antes de la peluca y la casaca fueron los ríos, ríos arteriales; fueron las cordilleras, en cuya onda raída el cóndor o la nieve parecían inmóviles; fue la humedad y la espesura, el trueno sin nombre todavía, las pampas planetarias. El hombre tierra fue, vasija, párpado del barro trémulo, forma de la arcilla; fue cántaro caribe, piedra chibcha, copa imperial o sílice araucana. Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura de su arma de cristal humedecida, las iniciales de la tierra estaban escritas. Nadie pudo recordarlas después: el viento las olvidó, el idioma del agua fue enterrado, las claves se perdieron o se inundaron de silencio o sangre. No se perdió la vida, hermanos pastorales. Pero como una rosa salvaje cayó una gota roja en la espesura, y se apagó una lámpara de tierra. Yo estoy aquí para contar la historia. Desde la paz del búfalo hasta las azotadas arenas de la tierra final, en las espumas acumuladas de la luz antártica, y por las madrigueras despeñadas de la sombría paz venezolana, te busqué, padre mío, joven guerrero de tiniebla y cobre, o tú, planta nupcial, cabellera indomable, madre caimán, metálica paloma. Yo, incásico del légamo, toqué la piedra y dije: ¿Quién me espera? Y apreté la mano sobre un puñado de cristal vacío. Pero anduve entre flores zapotecas, y dulce era la luz como un venado, y era la sombra como un párpado verde. Tierra mía sin nombre, sin América, estambre equinoccial, lanza de púrpura, tu aroma me trepó por raíces hasta la copa que bebía, hasta la más delgada palabra aún no nacida de mi boca.

    Pablo Neruda

    Canto general (1950)
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