En la otra puerta

Los desterrados

Horacio Quiroga

1926 - Cuento

Editorial Babel

Los desterrados es, sin duda, su obra más compleja y equilibrada. A diferencia de otros libros suyos que contienen (como él mismo quiso una vez) cuentos de todos los colores, éste tiene una unidad interior que es la de la madurez. Es un libro; su libro. A través de sus páginas se expresa un mundo novelesco completo, extraído por Quiroga de la cantera inagotable de Misiones y convertido en ficción. Es un libro hondo que no puede interesar al lector superficial. Allí se concentran definitivamente una vida y una experiencia estética. Rodríguez Monegal Genio y figura de Horacio Quiroga (1967)

Textos para leer de Los desterrados

  • El hombre muerto (Cuento)
  • Obras de Horacio Quiroga

  • 1935 - Más allá - (Cuento)
  • 1929 - Pasado amor - (Novela)
  • 1926 - Los desterrados - (Cuento)
  • 1925 - La gallina degollada y otros cuentos - (Cuento)
  • 1924 - El desierto - (Cuento)
  • 1921 - Anaconda - (Cuento)
  • 1920 - El salvaje - (Cuento)
  • 1920 - Las sacrificadas - (Cuento)
  • 1918 - Cuentos de la selva - (Cuentos)
  • 1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte - (Cuento)
  • 1908 - Historia de un amor turbio - (Novela)
  • 1905 - Los perseguidos - (Relato)
  • 1904 - El crimen del otro - (Cuento)
  • 1901 - Los arrecifes de coral - (Poesía)
  • ¿A quién pertenece la obra Coplas a la muerte de su padre?

    Entrevista al escritor argentino Hugo Mujica

    Entrevista al escritor argentino Hugo Mujica

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Coplas elegíacas

    ¡Ay del que llega sediento
    a ver el agua correr,
    y dice: la sed que siento
    no me la calma el beber!

    ¡Ay de quien bebe y, saciada
    la sed, desprecia la vida:
    moneda al tahúr prestada,
    que sea al azar rendida!

    Del iluso que suspira
    bajo el orden soberano,
    y del que sueña la lira
    pitagórica en su mano.

    ¡Ay del noble peregrino
    que se para a meditar,
    después de largo camino
    en el horror de llegar!

    ¡Ay de la melancolía
    que llorando se consuela,
    y de la melomanía
    de un corazón de zarzuela!

    ¡Ay de nuestro ruiseñor,
    si en una noche serena
    se cura del mal de amor
    que llora y canta sin pena!

    ¡De los jardines secretos,
    de los pensiles soñados,
    y de los sueños poblados
    de propósitos discretos!

    ¡Ay del galán sin fortuna
    que ronda a la luna bella;
    de cuantos caen de la luna,
    de cuantos se marchan a ella!

    ¡De quien el fruto prendido
    en la rama no alcanzó,
    de quien el fruto ha mordido
    y el gusto amargo probó!

    ¡Y de nuestro amor primero
    y de su fe mal pagada,
    y, también, del verdadero
    amante de nuestra amada!

    Antonio Machado

    Canciones (1907)
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