La amante. Canciones

Rafael Alberti

1926 - Poesía

Obras de Rafael Alberti

  • 1925 - Marinero en tierra
  • 1926 - La amante. Canciones
  • 1927 - El alba del Alhelí
  • 1928 - Domecq [1730-1928].
  • 1929 - Cal y canto
  • 1929 - Sobre los ángeles
  • 1933 - Consignas
  • 1933 - Un fantasma recorre Europa
  • 1934 - Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos
  • 1935 - Verte y no verte. A Ignacio Sánchez Mejías
  • 1936 - 13 bandas y 48 estrellas. Poema del mar Caribe
  • 1936 - Nuestra diaria palabra
  • 1937 - De un momento a otro
  • 1938 - El burro explosivo
  • 1941 - Entre el clavel y la espada
  • 1944 - Pleamar
  • 1948 - A la pintura. Poema del color y de la línea
  • 1951 - Buenos Aires en tinta china
  • 1952 - Retornos de lo vivo lejano
  • 1953 - Ora marítima seguida de Baladas y Canciones del Paraná
  • 1954 - Baladas y canciones del Paraná
  • 1964 - Abierto a todas horas
  • 1969 - Poesías anteriores a Marinero en tierra
  • 1978 - El poeta en la calle
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Un hombre que camina la poesía

    Un hombre que camina la poesía

    Miguel Ángel Bustos

    Miguel Ángel Bustos

    Por Mara Vitas

    El poema de hoy

    La cuarta elegía (frag.)

    Ángel y títere: entonces
    hay un espectáculo por fin,
    Entonces se reconcilia lo que incesantemente
    desunimos, en tanto que existimos aquí. Entonces
    surge
    de nuestras estaciones solamente el ciclo
    de la transformación total. Por encima de nosotros
    actúa entonces el ángel. Mira, los moribundos,
    ¿no debían de sospechar que todo lo que hacemos
    está lleno de pretextos? Ninguna cosa
    es en sí misma. ¡Oh, horas de la infancia,
    cuando tras las figuras había más
    que el mero pasado, y no el porvenir ante nosotros!
    Por cierto, crecíamos y a veces nos apresurábamos
    a ser pronto mayores, en parte por amor
    a los que no tenía otra cosa que su mayor
    estatura.
    Y, a pesar de todo, en nuestro andar de solitarios,
    nos placía lo durable, y seguíamos allí, erguidos,
    en lo intervalos de espacio entre mundo y juguete,
    en un lugar que desde los comienzos
    fuera fundado para un puro acontecer.

    ¿Quién puede mostrarnos a un niño tal cual es?
    ¿Quién lo subirá
    a las estrellas y le pondrá en sus manos
    la medida de la distancia? ¿Quién elabora la
    muerte del niño
    con ese pan oscuro que se endurece, o la deja
    dentro
    de su boca redonda, tal como el corazón
    de una bella manzana?... Los asesinos
    son fáciles de presentir. Pero esto:
    albergar la muerte, toda la muerte,
    aun antes de la vida, tan dulcemente y sin enfado
    eso es indescriptible.

    Rainer María Rilke

    Elegías de Duino (1922)
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