En la otra puerta

La amante. Canciones

Rafael Alberti

1926 - Poesía

Litoral

Obras de Rafael Alberti

  • 1978 - El poeta en la calle - (Prosa poética)
  • 1969 - Poesías anteriores a Marinero en tierra - (Poesía)
  • 1964 - Abierto a todas horas - (Poesía)
  • 1954 - Baladas y canciones del Paraná - (Poesía)
  • 1953 - Ora marítima seguida de Baladas y Canciones del Paraná - (Poesía)
  • 1952 - Retornos de lo vivo lejano - (Poesía)
  • 1951 - Buenos Aires en tinta china - (Poesía)
  • 1948 - A la pintura. Poema del color y de la línea - (Poesía)
  • 1944 - Pleamar - (Poesía)
  • 1941 - Entre el clavel y la espada - (Poesía)
  • 1938 - El burro explosivo - (Poesía)
  • 1937 - De un momento a otro - (Poesía)
  • 1936 - 13 bandas y 48 estrellas. Poema del mar Caribe - (Poesía)
  • 1936 - Nuestra diaria palabra - (Poesía)
  • 1935 - Verte y no verte. A Ignacio Sánchez Mejías - (Poesía)
  • 1934 - Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos - (Poesía)
  • 1933 - Consignas - (Poesía)
  • 1933 - Un fantasma recorre Europa - (Poesía)
  • 1929 - Cal y canto - (Poesía)
  • 1929 - Sobre los ángeles - (Poesía)
  • 1928 - Domecq [1730-1928]. - (Poesía)
  • 1927 - El alba del Alhelí - (Poesía)
  • 1926 - La amante. Canciones - (Poesía)
  • 1925 - Marinero en tierra - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1749 nace Johann Wolfgang Goethe

    28 de agosto de 1749 - Nace Johann Wolfgang Goethe

    Milo es uno de los personajes de una novela de Haroldo Conti, ¿de cuál?

    El maestro Ramiro Lagos

    El maestro Ramiro Lagos

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Masa

    Al fin de la batalla,
    y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
    y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Se le acercaron dos y repitiéronle:
    "¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
    clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Le rodearon millones de individuos,
    con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Entonces, todos lo hombres de la tierra
    le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
    incorporóse lentamente,
    abrazó al primer hombre; echóse a andar...

    César Vallejo

    España, aparta de mí este cáliz (1937)
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