En la otra puerta

El año de la muerte de Ricardo Reis

El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago

José Saramago

1984 - Novela

Alfaguara

En esta novela se enlazan, con asombrosa habilidad, la sombra de un heterónimo, una "persona" cuya esencia misma es ser precisamente una sombra, y el fondo real de un mundo agitado por sacudidas brutales de autoritarismo y crueldad.
El amor a la palabra, y el afán de trabajarla en el límite extremo de su expresividad, aproxima la narrativa de Saramago a la poesía.

Obras de José Saramago

  • 2008 - El viaje del elefante - (Novela)
  • 2007 - Las pequeñas memorias - (Miscelánea)
  • 2005 - Las intermitencias de la muerte - (Novela)
  • 2004 - Ensayo sobre la lucidez - (Novela)
  • 2002 - El hombre duplicado - (Novela)
  • 2001 - La caverna - (Novela)
  • 1998 - Todos los nombres - (Novela)
  • 1998 - El cuento de la isla desconocida - (Cuento)
  • 1997 - Cuadernos de Lanzarote - (Novela)
  • 1996 - Ensayo sobre la ceguera - (Novela)
  • 1991 - El evangelio según Jesucristo - (Novela)
  • 1989 - Historia del cerco de Lisboa - (Novela)
  • 1986 - La balsa de piedra - (Novela)
  • 1984 - El año de la muerte de Ricardo Reis - (Novela)
  • 1982 - Memorial del convento - (Novela)
  • 1980 - Alzado del suelo - (Novela)
  • 1977 - Manual de pintura y caligrafía - (Novela)
  • ¿Qué premio literario recibió Jorge Luis Borges en 1979?

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Capitulación

    Anoche, unos abriles granas capitularon
    ante mis mayos desarmados de juventud;
    los marfiles histéricos de su beso me hallaron
    muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.
    Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
    una tarde amaranto que dije un canto a sus
    cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
    las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.
    Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
    sus velas cremas que iban al tope en las salobres
    espumas de un marmuerto. Vencedora y vencida,
    se quedó pensativa y ojerosa y granate.
    Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
    de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.

    César Vallejo

    Los heraldos negros (1918)
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