La arqueología del saber

Michel Foucault

Michel Foucault

1969 - Ensayo

En determinado momento, Foucault se dio cuenta de que en sus obras anteriores no había definido lo que para él significa "arqueología", y de que era indispensable definirla por tratarse de una palabra peligrosa que parece evocar las ruinas que el paso del tiempo va dejando y que permanecen fijas en su mutismo. Unidades como la medicina, la economía política o la biología forman otros tantos dominios autónomos, aunque no sean independientes, reglamentados, aunque estén en perpetua transformación, anónimos y sin sujeto, aunque atraviesen tantas obras individuales. Y ahí donde la historia de las ideas buscaba develar, al descifrar los textos, los movimientos secretos del pensamiento, Foucault quiere hacer aparecer, en su especificidad, el nivel de las "cosas dichas": su condición de aparición, las formas de su cúmulo y de su encadenamiento; las reglas de su transformación, las discontinuidades que las escanden.

Obras de Michel Foucault

  • 1969 - La arqueología del saber
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el título de la novela de Osvaldo Soriano en la que uno de sus personajes es el detective Marlowe?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    (1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia

    (1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia

    Por Óscar Wong

    El poema de hoy

    Masa

    Al fin de la batalla,
    y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
    y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Se le acercaron dos y repitiéronle:
    "¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
    clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Le rodearon millones de individuos,
    con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Entonces, todos lo hombres de la tierra
    le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
    incorporóse lentamente,
    abrazó al primer hombre; echóse a andar...

    César Vallejo

    España, aparta de mí este cáliz (1937)
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