En la otra puerta

Último round

Julio Cortázar

1969 - Miscelánea

Siglo XXI Editores

Textos para leer de Último round

  • Poema (Poesía)
  • Obras de Julio Cortázar

  • 1995 - Diario de Andrés Fava - (Novela)
  • 1988 - Divertimento - (Novela)
  • 1986 - El examen - (Novela)
  • 1984 - Salvo el crepúsculo - (Poesía)
  • 1982 - Deshoras - (Cuento)
  • 1980 - Queremos tanto a Glenda - (Cuento)
  • 1979 - Un tal Lucas - (Cuento)
  • 1977 - Alguien que anda por ahí - (Cuentos)
  • 1976 - Los relatos 1: Ritos - (Cuento)
  • 1976 - Los relatos 2: Juegos - (Cuento)
  • 1974 - Octaedro - (Cuento)
  • 1973 - Libro de Manuel - (Novela)
  • 1971 - Pameos y Meopas - (Poesía)
  • 1970 - Viaje alrededor de una mesa - (Ensayo)
  • 1969 - Último round - (Miscelánea)
  • 1968 - Buenos Aires, Buenos Aires - (Textos)
  • 1968 - 62. Modelo para armar - (Novela)
  • 1967 - La vuelta al día en ochenta mundos - (Ensayo,poesía y cuentos)
  • 1966 - Todos los fuegos el fuego - (Cuento)
  • 1963 - Rayuela - (Novela)
  • 1962 - Historias de Cronopios y de Famas - (Relato)
  • 1960 - Los premios - (Novela)
  • 1959 - Las armas secretas - (Cuento)
  • 1956 - Final del Juego - (Cuento)
  • 1951 - Bestiario - (Cuento)
  • 1949 - Los Reyes - (Poema dramático)
  • ¿Con qué poema comienza la obra ''Canto General'', de Pablo Neruda?

    Entrevista a una mujer de las letras

    Entrevista a una mujer de las letras

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La cuarta elegía (frag.)

    Ángel y títere: entonces
    hay un espectáculo por fin,
    Entonces se reconcilia lo que incesantemente
    desunimos, en tanto que existimos aquí. Entonces
    surge
    de nuestras estaciones solamente el ciclo
    de la transformación total. Por encima de nosotros
    actúa entonces el ángel. Mira, los moribundos,
    ¿no debían de sospechar que todo lo que hacemos
    está lleno de pretextos? Ninguna cosa
    es en sí misma. ¡Oh, horas de la infancia,
    cuando tras las figuras había más
    que el mero pasado, y no el porvenir ante nosotros!
    Por cierto, crecíamos y a veces nos apresurábamos
    a ser pronto mayores, en parte por amor
    a los que no tenía otra cosa que su mayor
    estatura.
    Y, a pesar de todo, en nuestro andar de solitarios,
    nos placía lo durable, y seguíamos allí, erguidos,
    en lo intervalos de espacio entre mundo y juguete,
    en un lugar que desde los comienzos
    fuera fundado para un puro acontecer.

    ¿Quién puede mostrarnos a un niño tal cual es?
    ¿Quién lo subirá
    a las estrellas y le pondrá en sus manos
    la medida de la distancia? ¿Quién elabora la
    muerte del niño
    con ese pan oscuro que se endurece, o la deja
    dentro
    de su boca redonda, tal como el corazón
    de una bella manzana?... Los asesinos
    son fáciles de presentir. Pero esto:
    albergar la muerte, toda la muerte,
    aun antes de la vida, tan dulcemente y sin enfado
    eso es indescriptible.

    Rainer María Rilke

    Elegías de Duino (1922)
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