Salvo el crepúsculo

Julio Cortázar

1984 - Poesía

Textos para leer de Salvo el crepúsculo

  • El breve amor (Poesía)
  • Resumen en otoño (Poesía)
  • Obras de Julio Cortázar

  • 1949 - Los Reyes
  • 1951 - Bestiario
  • 1956 - Final del Juego
  • 1959 - Las armas secretas
  • 1960 - Los premios
  • 1962 - Historias de Cronopios y de Famas
  • 1963 - Rayuela
  • 1966 - Todos los fuegos el fuego
  • 1967 - La vuelta al día en ochenta mundos
  • 1968 - Buenos Aires, Buenos Aires
  • 1968 - 62. Modelo para armar
  • 1969 - Último round
  • 1970 - Viaje alrededor de una mesa
  • 1971 - Pameos y Meopas
  • 1973 - Libro de Manuel
  • 1974 - Octaedro
  • 1976 - Los relatos 1: Ritos
  • 1976 - Los relatos 2: Juegos
  • 1977 - Alguien que anda por ahí
  • 1979 - Un tal Lucas
  • 1980 - Queremos tanto a Glenda
  • 1982 - Deshoras
  • 1984 - Salvo el crepúsculo
  • 1986 - El examen
  • 1988 - Divertimento
  • 1995 - Diario de Andrés Fava
  • 2009 - Papeles inesperados
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿A qué cuento pertenece la inolvidable frase ''Ésto lo estoy tocando mañana''?

    Antonio Barnés Vázquez.

    "Yo he leído en Virgilio". La tradición clásica en el Quijote.

    La sombra fuera de Lovecraft

    Esta nota trata sobre sombras: sobre la sombra de un cuento, y la sombra de un escritor. Estoy hablando de ''La sombra fuera del tiempo'' y ''La sombra fuera del espacio'', de Howard Philips Lovecraft y August Derleth.

    Por Claudio García Fanlo

    El poema de hoy

    Calle desconocida

    Penumbra de la paloma
    llamaron los hebreos a la iniciación de la tarde
    cuando la sombra no entorpece los pasos
    y la venida de la noche se advierte
    como una música esperada y antigua,
    como un grato declive.

    En esa hora en que la luz
    tiene una figura de arena,
    di con una calle ignorada,
    abierta en noble anchura de terraza,
    cuyas cornisas y paredes mostraban
    colores blandos como el mismo cielo
    que conmovía el fondo.

    Todo -la medianía de las casas,
    las modestas balaustradas y llamadores,
    tal vez una esperanza de niña en los balcones-
    entró en mi vano corazón
    con limpidez de lágrima.

    Quizá esa hora de la tarde de plata
    diera su ternura a la calle,
    haciéndola tan real como un verso
    olvidado y recuperado.

    Sólo después reflexioné
    que aquella calle de la tarde era ajena,
    que toda casa es un candelabro
    donde las vidas de los hombres arden
    como velas aisladas,
    que todo inmediato paso nuestro
    camina sobre Gólgotas.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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