Ahora la sed le cuelga de la lengua
Ahora desde hace tanto
Una voz le cuenta un cuento mitológico
De mujeres con escamas
O del cerco de las garras que arrebatan
Otra voz le canta un canto con los pechos
Untados con el brillo de la lira
La sal es un mar siniestro que evoca fatales espejismos
Una voz le nombra un nombre
Mientras quita con los dedos una hebra de su cuello
La flecha envenenada en el talón de Aquiles
Odiseo abre los ojos secos con los pies en la arena
Todos los desiertos fueron agua y ofrenda
Hasta que las lágrimas dejaron de llorar recuerdos