El general en su laberinto es la historia de dos partidas: el viaje físico de Bolívar por el río Magdalena hacia Cartagena de Indias (punto de arranque para su exilio voluntario en Europa) y un apenas menos advertido irse sin rumbo que es, en efecto, el camino hacia la muerte. El sueño de una gran nación americana, extendida desde México hasta el Cabo de Hornos, se ha desvanecido. En medio de fervorosos intentos por impedir las intrigas políticas y luchas por el poder, Bolívar rehúsa asumir de nuevo el mando porque, según dice ''ya no tengo patria por la que sacrificarme''.
Fascinado por la figura histórica del Libertador Simón Bolívar, García Márquez narra los últimos días (los menos documentados) de su vida. Lo muestra en todos sus aspectos: devorado por la fiebre, consumido por la tuberculosis, entregado a prácticas medicinales personales y fantásticas, evocando en rachas de lucidez o de fibre sus lealtades y conquistas, sus infidelidades y fracasos. Pero ese deslumbramiento del narrador por la lenta agonía del personaje histórico demuestra ser también un deslumbramiento por la vida, por el curso de una vida que entrelaza fragmentos mediante los cuales no sólo puede reconstruirse el pasado de nuestra América sino también el laberinto que, implacable en su rigot moral, el héroe ha trazado.
No es el miedo la pregunta
No la balsa en el océano
No la inconsolable espera de una cifra
No la suma -ni de sístoles ni de diástoles-
No el cero
No es el miedo la pregunta
Los infinitos caminos del desierto
La arena de un futuro movedizo
La silenciosa sílice y las horas
El tiempo entre dos puntos
No es el miedo al horizonte
La línea recta de una curva apócrifa
Cada cielo e infierno que conspira
El sol de otoño
La luna llena
La ceguera de una noche
de vigilia
No es el miedo la pregunta
No la sal entre los labios
No las piernas sublevadas
No lo cóncavo y convexo
La orfandad en la mañana
Un pasado despoblado
Es el miedo a la respuesta.