En la otra puerta

Memoria de mis putas tristes

Gabriel García Márquez

2004 - Novela

Obras de Gabriel García Márquez

  • 2004 - Memoria de mis putas tristes - (Novela)
  • 2000 - Por la libre. Obra periodística 4 - (Periodístico)
  • 1997 - Noticia de un secuestro - (Novela)
  • 1994 - Del amor y otros demonios - (Novela)
  • 1993 - Obra periodística 1. Textos costeños - (Periodístico)
  • 1992 - Doce cuentos peregrinos - (Cuentos)
  • 1989 - El general en su laberinto - (Novela)
  • 1986 - Todos los cuentos - (Cuento)
  • 1985 - El amor en los tiempos de cólera - (Novela)
  • 1983 - El asalto: el operativo con el que el FSLN se lanzó al mundo - (Periodístico)
  • 1982 - El rastro de tu sangre en la nieve: el verano feliz de la senora Forbes - (Cuento)
  • 1981 - Crónica de una muerte anunciada - (Novela)
  • 1975 - El otoño del patriarca - (Novela)
  • 1974 - Ojos de perro azul - (Cuentos)
  • 1972 - La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada - (Novela)
  • 1970 - Relato de un naúfrago - (Novela)
  • 1969 - Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo - (Cuento)
  • 1967 - Cien años de soledad - (Novela)
  • 1962 - La mala hora - (Novela)
  • 1962 - Los funerales de la Mamá Grande - (Cuentos)
  • 1961 - El coronel no tiene quien le escriba - (Novela)
  • 1955 - La hojarasca - (Novela)
  • ¿Qué cuento de Cortázar comienza con la siguiente frase: ''Me ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sin resistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra.''

    Hugo Ditaranto

    Hugo Ditaranto

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Fundación mítica de Buenos Aires

    ¿Y fue por este río de sueñera y de barro
    que las proas vinieron a fundarme la patria?
    Irían a los tumbos los barquitos pintados
    entre los camalotes de la corriente zaina.

    Pensando bien la cosa, supondremos que el río
    era azulejo entonces como oriundo del cielo
    con su estrellita roja para marcar el sitio
    en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

    Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
    por un mar que tenía cinco lunas de anchura
    y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
    y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

    Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
    durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
    pero son embelecos fraguados en la Boca.
    Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

    Una manzana entera pero en mitá del campo
    expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
    La manzana pareja que persiste en mi barrio:
    Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

    Un almacén rosado como revés de naipe
    brilló y en la trastienda conversaron un truco;
    el almacén rosado floreció en un compadre,
    ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

    El primer organito salvaba el horizonte
    con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
    El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
    algún piano mandaba tangos de Saborido.

    Una cigarrería sahumó como una rosa
    el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
    los hombres compartieron un pasado ilusorio.
    Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

    A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
    La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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