Kathie y el hipopótamo

Mario Vargas Llosa

1984 - Teatro

Obras de Mario Vargas Llosa

  • 1959 - Los jefes
  • 1963 - La ciudad y los perros
  • 1966 - La casa verde
  • 1967 - Los cachorros
  • 1969 - Conversación en La Catedral
  • 1969 - Carta de batalla por Tirant lo Blanc
  • 1971 - Gabriel García Márquez: historia de un deicidio
  • 1972 - Historia secreta de una novela
  • 1973 - Pantaleón y las visitadoras
  • 1973 - El combate imaginario. La carta de la batalla de Joanot Martorell
  • 1975 - Día domingo
  • 1975 - La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary
  • 1977 - La tía Julia y el escribidor
  • 1981 - La guerra del fin del mundo
  • 1981 - La señorita de Tacna
  • 1981 - Entre Sartre y Camus
  • 1984 - Historia de Mayta
  • 1984 - Kathie y el hipopótamo
  • 1986 - ¿Quién mató a Palomino Molero?
  • 1986 - La Chunga
  • 1986 - Contra viento y marea (II)
  • 1986 - Contra viento y marea (I)
  • 1987 - El hablador
  • 1988 - Elogio de la madrastra
  • 1990 - La verdad de las mentiras
  • 1990 - Contra viento y marea (III)
  • 1993 - Lituma en los Andes
  • 1993 - El loco de los balcones
  • 1993 - El pez en el agua
  • 1994 - Desafíos a la libertad
  • 1996 - Ojos bonitos, cuadros feos
  • 1997 - Los cuadernos de don Rigoberto
  • 1997 - Cartas a un joven novelista
  • 2000 - La fiesta del Chivo
  • 2000 - El lenguaje de la pasión
  • 2001 - La utopía arcaica. Jose María Arguedas y las ficciones del indigenismo
  • 2003 - El paraíso en la otra esquina
  • 2006 - Travesuras de la niña mala
  • 2008 - El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti
  • 2010 - El sueño del celta
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    Si mencionamos la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, ¿a uno de los capítulos de qué célebre obra nos estamos refiriendo?

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Lovecraft y el evanescente reino de los olores

    Lovecraft y el evanescente reino de los olores

    Por Claudio García Fanlo

    El poema de hoy

    La calle del agujero en la media

    Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
    y la mujer que amo con una boina azul.
    Yo conozco la música de un barracón de feria
    barquitos en botellas y humo en el horizonte.
    Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.
    Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
    ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
    ni el afiche apagado del grotesco armazón
    telaraña del mundo para mi corazón.
    ¡Ni las luces que siempre se van con otros hombres
    de rodillas desnudas y de brazos tendidos!
    -Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
    que acarician de noche a los niños dormidos-.
    Tenía el resplandor de una felicidad
    y veía mi rostro fijado en las vidrieras
    y en un lugar del mundo era un hombre feliz.
    ¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
    ¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
    ¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
    y carros de verduras con colores alegres?
    Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
    y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
    y riendo de la muerte y de la suerte y
    feliz como una rama de viento en primavera.
    El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!
    Esto es simple querida, como el globo de luz
    del hotel en que vives. Yo subo la escalera
    y la música viene a mi lado, la música.
    Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
    alegres en lo alto de una calle cualquiera.
    Alegres las campanas como una nueva voz.
    Tú crees todavía en la revolución
    y por el agujero que coses en tu media
    sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.
    Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
    una calle que nadie conoce ni transita.
    Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo
    solo con el recuerdo de una mujer querida.
    Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
    Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto.

    Raúl González Tuñón

    La calle del agujero en la media (1930)
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