En la otra puerta

Así que pasen cinco años

Federico García Lorca

1931 - Teatro

Obras de Federico García Lorca

  • 1936 - Diván del Tamarit - (Poesía)
  • 1936 - La casa de Bernarda Alba - (Teatro)
  • 1935 - Llanto por Ignacio Sánchez Mejías - (Poesía)
  • 1935 - Seis poemas gallegos - (Poesía)
  • 1935 - Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores - (Teatro)
  • 1934 - Yerma - (Teatro)
  • 1933 - Bodas de sangre - (Teatro)
  • 1933 - El público - (Teatro)
  • 1931 - Poemas sueltos - (Poesía)
  • 1931 - Así que pasen cinco años - (Teatro)
  • 1930 - Poeta en Nueva York - (Poesía)
  • 1930 - La zapatera prodigiosa - (Teatro)
  • 1928 - Teatro breve (1928) - (Teatro)
  • 1927 - Romancero gitano - (Poesía)
  • 1925 - Mariana Pineda - (Teatro)
  • 1924 - Canciones - (Poesía)
  • 1922 - Primeras canciones - (Poesía)
  • 1921 - Libro de Poemas - (Poesía)
  • 1921 - Poema del cante jondo - (Poesía)
  • 1919 - El maleficio de la mariposa - (Teatro)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Un hombre claro

    Un hombre claro

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La Recoleta

    Convencidos de caducidad
    por tantas nobles certidumbres del polvo,
    nos demoramos y bajamos la voz
    entre las lentas filas de panteones,
    cuya retórica de sombra y de mármol
    promete o prefigura la deseable
    dignidad de haber muerto.

    Bellos son los sepulcros,
    el desnudo latín y las trabadas fechas fatales,
    la conjunción del mármol y de la flor
    y las plazuelas con frescura de patio
    y los muchos ayeres de a historia
    hoy detenida y única.

    Equivocamos esa paz con la muerte
    y creemos anhelar nuestro fin
    y anhelamos el sueño y la indiferencia.
    Vibrante en las espadas y en la pasión
    y dormida en la hiedra,
    sólo la vida existe.

    El espacio y el tiempo son normas suyas,
    son instrumentos mágicos del alma,
    y cuando ésta se apague,
    se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,
    como al cesar la luz
    caduca el simulacro de los espejos
    que ya la tarde fue apagando.

    Sombra benigna de los árboles,
    viento con pájaros que sobre las ramas ondea,
    alma que se dispersa entre otras almas,
    fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser,
    milagro incomprensible,
    aunque su imaginaria repetición
    infame con horror nuestros días.

    Estas cosas pensé en la Recoleta,
    en el lugar de mi ceniza.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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