Escritor argentino
Oliverio Girondo nació el 17 de agosto de 1891 en Buenos Aires (Argentina), hijo menor de los cinco que tuvo el matrimonio formado por Josefa Uriburu y Juan Girondo, pareja de economía acomodada.
Desde niño visitó con frecuencia el continente europeo, llegando a instruirse en diferentes países, como Francia o Inglaterra, en donde comienza a estudiar derecho. También se empapa de las vanguardias artísticas que recorren Europa a comienzos del siglo XX.
En 1911 Girondo funda el periódico “Comoedia”, escribiendo también en publicaciones como “Prisma”, “Proa” o la vanguardista “Martín Fierro”, para la que escribió su manifiesto. Cuatro años después comienza su carrera literaria como dramaturgo, escribiendo junto a René Zapata Quesada la obra de teatro “La Madrastra” (1915). Por esta época también escribe la obra “La comedia de todos los días”.
A comienzos de la década de los 20 publica “Veinte poemas para ser leído en el tranvía” (1922), poemario que sería continuado por “Calcomanias” (1925), “Espantapájaros” (1932) o “Interlunio” (1937) y “Persuasión de los días” (1942), “Campo nuestro” (1946), “En la másmedula” (1956) y “Topatumba” (1958), libros que le convierten en uno de los escritores esenciales del vanguardismo literario en lengua española, especialmente ubicado en el ultraísmo.
En 1943 Girondo se había casado con con Norah Lange.
En los años 50 también se dedicará a la pintura, realizando cuadros de carácter surrealista.
Murió en la capital argentina el 24 de enero de 1967. Tenía 75 años.
Asco hastío
Tedio lata desgano
Harto de fastidio
Vuelvo a empezar
Asco hastío
Penas que redoblan penas
Fracasos que reviven fracasos
Nada cambia si se vuelve a nacer
Que vuelen hojas como pájaros como piedras
Que nadie sepa de esta sombra
Harto de mí me tiene este hastío
Sobre un lecho de granito cae mi cuerpo
Nadie buscará huellas en la roca
Demasiado duro es el aire que respiro