En la otra puerta

Historias de hombres casados

Historias de hombres casados , de Marcelo Birmajer

Marcelo Birmajer

1999 - Cuentos

Editorial Alfaguara

Obras de Marcelo Birmajer

  • 2004 - El siglo XX - (Novela)
  • 2004 - Últimas historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 2003 - Una vida más. Noticias extrañas III - (Novela)
  • 2003 - Los Caballeros de la Rama - (Cuentos)
  • 2001 - Tres mosqueteros - (Novela)
  • 2001 - Garfios - (Cuentos)
  • 2001 - Hechizos de amor - (Cuentos)
  • 2000 - No tan distinto - (Novela)
  • 2000 - Piedras volando sobre el agua - (Cuentos)
  • 2000 - No es la mariposa negra - (Cuentos)
  • 1999 - Mitos y recuerdos - (Cuentos)
  • 1999 - La segunda cabeza. Noticias extrañas I - (Novela)
  • 1999 - La máquina que nunca se apagaba. Noticias extrañas II - (Novela)
  • 1999 - Jugar a matar. Noticias extrañas III - (Novela)
  • 1999 - Historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 1999 - Nuevas historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 1996 - El abogado del marciano - (Novela)
  • 1995 - El alma al diablo - (Novela)
  • 1995 - Un veneno saludable - (Novela)
  • 1993 - Derrotado por un muerto - (Novela)
  • 1992 - Un crimen secundario - (Novela)
  • 1988 - Historieta, la imaginación al cuadrado - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1854 nace Arthur Rimbaud

    20 de octubre de 1854 - Nace Arthur Rimbaud

    ¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La cuarta elegía (frag.)

    Ángel y títere: entonces
    hay un espectáculo por fin,
    Entonces se reconcilia lo que incesantemente
    desunimos, en tanto que existimos aquí. Entonces
    surge
    de nuestras estaciones solamente el ciclo
    de la transformación total. Por encima de nosotros
    actúa entonces el ángel. Mira, los moribundos,
    ¿no debían de sospechar que todo lo que hacemos
    está lleno de pretextos? Ninguna cosa
    es en sí misma. ¡Oh, horas de la infancia,
    cuando tras las figuras había más
    que el mero pasado, y no el porvenir ante nosotros!
    Por cierto, crecíamos y a veces nos apresurábamos
    a ser pronto mayores, en parte por amor
    a los que no tenía otra cosa que su mayor
    estatura.
    Y, a pesar de todo, en nuestro andar de solitarios,
    nos placía lo durable, y seguíamos allí, erguidos,
    en lo intervalos de espacio entre mundo y juguete,
    en un lugar que desde los comienzos
    fuera fundado para un puro acontecer.

    ¿Quién puede mostrarnos a un niño tal cual es?
    ¿Quién lo subirá
    a las estrellas y le pondrá en sus manos
    la medida de la distancia? ¿Quién elabora la
    muerte del niño
    con ese pan oscuro que se endurece, o la deja
    dentro
    de su boca redonda, tal como el corazón
    de una bella manzana?... Los asesinos
    son fáciles de presentir. Pero esto:
    albergar la muerte, toda la muerte,
    aun antes de la vida, tan dulcemente y sin enfado
    eso es indescriptible.

    Rainer María Rilke

    Elegías de Duino (1922)
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