En la otra puerta

Elevación

Amado Nervo

1916 - Poesía

Obras de Amado Nervo

  • 1922 - Los balcones - (Novela)
  • 1922 - La amada inmóvil - (Poesía)
  • 1919 - El estanque de los lotos - (Poesía)
  • 1919 - El arquero divino - (Poesía)
  • 1918 - Plenitud - (Poesía)
  • 1916 - Elevación - (Poesía)
  • 1916 - El diablo desinteresado - (Novela)
  • 1912 - Serenidad - (Poesía)
  • 1912 - Mis filosofías - (Ensayo)
  • 1910 - Juana de Asbaje (biografía de Sor Juana Inés de la Cruz) - (Biografía)
  • 1909 - En voz baja - (Poesía)
  • 1906 - Almas que pasan - (Cuentos)
  • 1905 - Jardines interiores - (Poesía)
  • 1902 - El éxodo y las flores del camino - (Poesía)
  • 1902 - Lira heroica - (Poesía)
  • 1901 - Poemas - (Poesía)
  • 1898 - 1898: Místicas - (Poesía)
  • 1896 - 1896: Perlas negras - (Poesía)
  • 1895 - El bachiller - (Novela)
  • Un día como hoy en 1981 muere Eugenio Montale

    12 de septiembre de 1981 - Muere Eugenio Montale

    ¿Cuál de estas tres novelas pertenece a James Joyce?

    Confidencias de Escritores

    Confidencias de Escritores

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Elegía de los portones

    A Francisco Luis Borges

    Barrio Villa Alvear: entre las calles Nicaragua,
    Arroyo Maldonado, Canning y Rivera.
    Muchos terrenos baldíos existen aún y su
    importancia es reducida.
    Manuel Bilbao: Buenos Aires, 1902

    Esta es una elegía
    de los rectos portones que alargaban su sombra
    en la plaza de tierra.

    Ésta es una elegía
    que se acuerda de un largo resplandor agachado
    que los atardeceres daban a los baldíos.

    (En los pasajes mismos había cielo bastante
    para toda una dicha
    y las tapias tenían el color de las tardes.)
    Ésta es una elegía
    de un Palermo trazado con vaivén de recuerdo
    y que se va en la muerte chica de los olvidos.

    Muchachas comentadas por un vals de organito
    o por los mayorales de corneta insolente
    de los 64,
    sabían en las puertas de la gracia de su espera.

    Había huecos de tunas
    y la ribera hostil del Maldonado
    -menos agua que barro en la sequía-
    y zafadas veredas en que flameaba el corte
    y una frontera de silbatos de hierro.

    Hubo cosas felices,
    cosas que sólo fueron para alegrar las almas:
    el arriate del patio
    y el andar hamacado del compadre.

    Palermo del principio, vos tenías
    unas cuantas milongas para hacerte valiente
    y una baraja criolla para tapar la vida
    y unas albas eternas para saber la muerte.

    El día era más largo en tus veredas
    que en las calles del centro,
    porque en los huecos hondos se aquerenciaba el cielo.
    Los carros de costado sentencioso
    cruzaban tu mañana
    y eran en las esquinas tiernos los almacenes
    como esperando un ángel.

    Desde mi calle de altos (es cosa de una legua)
    voy a buscar recuerdos a tus calles nocheras.
    Mi silbido de pobre penetrará en los sueños
    de los hombres que duermen.

    Esa higuera que asoma sobre una parecita
    es lleva bien con mi alma
    y es más grato el rosado firme de tus esquinas
    que el de las nubes blandas.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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