Dualidad del silencio

Elisa Dejistani

2009 - Poesía

Los poetas son seres cuyos ojos no sólo sirven para mirar el mundo sino para mirarse por dentro, y cuyos oídos perciben no sólo los sonidos exteriores sino la riqueza de voces que pueblan el silencio. Rilke, cuya cita inaugura estas páginas, supo expresarlo con versos imperecederos, y su lejana discípula, la multifacética Elisa Dejistani –poeta, escultora, pintora- lo confirma a través de una poesía despojada y trascendente. La autora de “Dualidad del silencio”, reconocida como poeta y artista plástica aquí y en Europa, principalmente en Italia, donde vivió largos años, nos entrega el testimonio de una voz actual, inquieta, en permanente estado de revelación. Sus versos son un insoslayable ejemplo del valor y la persistencia de la poesía en medio de la declinación y las desventuras que aflijen al país y al mundo desespiritualizado de nuestros días.

Antonio Requeni


“…Su obra enlaza lo hermético y misterioso, a veces, con la abstracción, pero siempre asistida por la iluminación de la gracia, cuando dice / “La gracia intuye / indaga en cada línea/ la forma del milagro”. De por sí la palabra adquiere en Dejistani la inmanencia de una vida impulsada hacia el arte. Estamos pues en presencia de una gran poeta cuya voz se alarga hacia todos los confines literarios: en síntesis poeta total.”

Ruth Fernández

Textos para leer de Dualidad del silencio

  • En la fragilidad de la palabra... (Poema)
  • Espectros (Poema)
  • Obras de Elisa Dejistani

  • 1977 - Misteriosa magia
  • 1986 - Exilio para no morir
  • 1989 - Poetas hispanoamericanas contemporáneas, de Oscar Abel Ligaluppi
  • 1990 - Disonancia del bronce en Makhac-Kala
  • 1991 - El cantar de las palabras
  • 1994 - Con el sol en las manos
  • 1995 - Veinte voces de Buenos Aires, de Florencia Durán
  • 1996 - 20 voces destacadas. Selección y estudio de Ruth Fernández
  • 2009 - Dualidad del silencio
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿A qué cuento pertenece la inolvidable frase ''Ésto lo estoy tocando mañana''?

    Confidencias de Escritores

    Norberto Barleand: "Los poetas no sólo miran, ven, son los cantores del paisaje, del amor, el dolor, el hambre o la ternura".

    El conde Lucanor

    En un tiempo de guerras y convulsiones nace el infante don Juan Manuel. Todo es transformación económica, política, religiosa y cultural.

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Fundación mítica de Buenos Aires

    ¿Y fue por este río de sueñera y de barro
    que las proas vinieron a fundarme la patria?
    Irían a los tumbos los barquitos pintados
    entre los camalotes de la corriente zaina.

    Pensando bien la cosa, supondremos que el río
    era azulejo entonces como oriundo del cielo
    con su estrellita roja para marcar el sitio
    en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

    Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
    por un mar que tenía cinco lunas de anchura
    y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
    y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

    Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
    durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
    pero son embelecos fraguados en la Boca.
    Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

    Una manzana entera pero en mitá del campo
    expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
    La manzana pareja que persiste en mi barrio:
    Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

    Un almacén rosado como revés de naipe
    brilló y en la trastienda conversaron un truco;
    el almacén rosado floreció en un compadre,
    ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

    El primer organito salvaba el horizonte
    con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
    El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
    algún piano mandaba tangos de Saborido.

    Una cigarrería sahumó como una rosa
    el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
    los hombres compartieron un pasado ilusorio.
    Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

    A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
    La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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