Los poemas de Dejistani buscan continuamente el equilibrio entre el interrogante y la respuesta. Bien es sabido que abundan las preguntas y escasean las réplicas. Mas en estas páginas, cuya solidaridad es manifestada en el simple y expeditivo recurso de intentar un diálogo con el lector, lo subjetivo tiende a recurrencias míticas, a dibujar figuras angelares, a hacer fiel a su otra devoción, la escultura - del discurso, piedra amorfa, y del sentimiento, gubia encargada de descubrir la imagen en el meollo de la roca.
Para Elisa Dejistani el teorema de lo poético se resuelve prodigiosamente en este verso significativo: "Un Dios oculto me habló del tercer ojo del poeta". Con esa mirada en el tiempo, en el acaecer del azar de su peripecia vital, esta poeta señala un temperamento emotivo y filosófico que demuestra el alto grado de madurez y de responsabilidad creadora.
Luis Ricardo Furlan
Ves el color rosa que cuelga de los párpados
Ves el anillo de dudas tras el humo
Ves la esperanza siempre inútil siempre tarde
Ves el andén vacío de promesas
Todas las cortinas se descorren en el sueño
Todas las palabras se prometen en el aire
Todas las gargantas se quiebran en la sed
Viejo perro abandonado que aún esperas en un puente
¿Has pensado por qué el amor es una isla?