En la otra puerta

Asesinos de los días de fiesta

Asesinos de los días de fiesta, de Marco Denevi

Marco Denevi

1980 - Novela

El ateneo

Esta novela descubre hontanares insólitos de la naturaleza humana y hurga en la psicología de personajes que actúan y narran en conjunto sus experiencias nada frecuentes pero, sin duda, profundamente humanas. Ese narrador plural, que por momentos parece despersonalizado, no es más que el recurso de que se vale el autor para hacer que todos y cada uno de "los asesinos" relaten hechos insólitos con su visión singular y certera.

Obras de Marco Denevi

  • 1998 - Cuentos selectos - (Cuento)
  • 1998 - Una familia argentina - (Novela)
  • 1997 - Nuestra Señora de la noche - (Novela)
  • 1993 - El amor es un pájaro rebelde - (Cuento)
  • 1992 - El jardín de las delicias - (Cuento)
  • 1991 - Música de amor perdido - (Novela)
  • 1991 - Hierba del cielo - (Cuento)
  • 1989 - La República de Trapalanda - (Ensayo)
  • 1986 - Enciclopedia secreta de una familia argentina - (Novela)
  • 1985 - Manuel de historia - (Novela)
  • 1980 - Asesinos de los días de fiesta - (Novela)
  • 1979 - Reunión de desaparecidos - (Cuento)
  • 1978 - El emperador de la China y otros cuentos - (Cuento)
  • 1975 - Los locos y los cuerdos - (Cuento)
  • 1974 - Salón de lectura - (Cuento)
  • 1972 - Los asesinos de los días de fiesta - (Novela)
  • 1970 - Parque de diversiones - (Novela)
  • 1966 - Falsificaciones - (Cuento)
  • 1966 - Un pequeño café - (Novela)
  • 1962 - El cuarto de la noche - (Teatro)
  • 1960 - Ceremonia secreta - (Novela)
  • 1959 - El emperador de la China - (Teatro)
  • 1957 - Los expedientes - (Teatro)
  • 1955 - Rosaura a las diez - (Novela)
  • En el cuento de Borges, ¿en qué lugar de la casa que visita el narrador se encuentra el Aleph?

    Danielle Roger

     Danielle Roger

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Indolencia

    A pesar de mí misma te amo; eres tan vano
    como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo:
    «¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo;
    no te vendas a nada, ni a un perfil de romano»

    Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano,
    de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo
    vital fuera colado... Sólo muerto mi arrullo
    más dulce te envolviera, buscando boca y mano.

    —¿Salomé rediviva? —Son más pobres mis gestos.
    Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos.
    Yo soy la que incompleta vive siempre su vida.

    Pues no pierde su línea por una fiesta griega
    y al acaso indeciso, ondulante, se pliega
    con los ojos lejanos y el alma distraída.

    Alfonsina Storni

    Ocre (1925)
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