En la otra puerta

La hora sin sombra

Osvaldo Soriano

1995 - Novela

Norma

Un escritor recorre el país en su Torino con el encargo de escribir una improbable "Guía de pasiones argentinas". Pero en realidad escribe una novela que va construyendo según el azar de sus encuentros, de sus relaciones casuales, de sus reacciones impredecibles. Y por entre los fragmentos de este trayecto aparentemente absurdo y cargado de humor negro, puja por surgir la historia de un viaje íntimo que comienza siendo de huida y acaba siendo de reencuentro.

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿A qué cuento pertenece la inolvidable frase ''Ésto lo estoy tocando mañana''?

    Danielle Roger

     Danielle Roger

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Gacela de la terrible presencia

    Yo quiero que el agua se quede sin cauce,
    yo quiero que el viento se quede sin valles.

    Quiero que la noche se quede sin ojos
    y mi corazón sin flor del oro;

    que los bueyes hablen con las grandes hojas
    y que la lombriz se muera de sombra;

    que brillen los dientes de la calavera
    y los amarillos inunden la seda.

    Puedo ver el duelo de la noche herida
    luchando enroscada con el mediodía.

    Resiste un ocaso de verde veneno
    y los arcos rotos donde sufre el tiempo.

    Pero no ilumines tu limpio desnudo
    como un negro cactus abierto en los juncos.

    Déjame en un ansia de oscuros planetas,
    pero no me enseñes tu cintura fresca.

    Federico García Lorca

    Diván del Tamarit (1936)
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