En la otra puerta

La matriz del infierno

Marcos Aguinis

1997 - Novela

Sudamericana

Obras de Marcos Aguinis

  • 2005 - ¿Qué hacer? Bases para el renacimiento argentino - (Ensayo)
  • 2003 - Las redes del odio. Recursos para desactivar la violencia - (Ensayo)
  • 2002 - Asalto al paraíso - (Novela)
  • 2001 - Un país de novela. Viaje hacia la mentalidad de los argentinos. - (Ensayo)
  • 2001 - El atroz encanto de ser argentinos - (Ensayo)
  • 2000 - Los iluminados - (Novela)
  • 1997 - La matriz del infierno - (Novela)
  • 1996 - Nueva carta esperanzada a un General - (Ensayo)
  • 1995 - Todos los cuentos - (Cuento)
  • 1993 - Elogio de la culpa - (Ensayo)
  • 1991 - La gesta del marrano - (Novela)
  • 1986 - Y la rama llena de frutos - (Cuento)
  • 1986 - Importancia por contacto - (Cuento)
  • 1985 - El valor de escribir - (Ensayo)
  • 1983 - Carta esperanzada a un General. Puente sobre el abismo - (Ensayo)
  • 1978 - La conspiración de los idiotas - (Novela)
  • 1978 - Profanación del amor - (Novela)
  • 1977 - Operativo siesta - (Cuento)
  • 1972 - Cantata de los diablos - (Novela)
  • 1971 - El combate perpetuo. Una biografía admirable con ritmo de novela - (Biografía)
  • 1970 - La cruz invertida - (Novela)
  • 1969 - Refugiados: crónica de un Palestino - (Novela)
  • 1963 - Maimonides. Un sabio de avanzada - (Biografía)
  • Un día como hoy en 1778 muere Voltaire

    30 de mayo de 1778 - Muere Voltaire

    ¿Qué poeta argentino recibió el Premio Nacional de Poesía en 1997?

    Un hombre que camina la poesía

    Un hombre que camina la poesía

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Elegía a Ramón Sijé

    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
    muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
    tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas


    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.


    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.


    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.


    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.


    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.


    Miguel Hernández

    El rayo que no cesa (1936)
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