En la otra puerta

Refugiados: crónica de un Palestino

Marcos Aguinis

1969 - Novela

Sudamericana

Obras de Marcos Aguinis

  • 2005 - ¿Qué hacer? Bases para el renacimiento argentino - (Ensayo)
  • 2003 - Las redes del odio. Recursos para desactivar la violencia - (Ensayo)
  • 2002 - Asalto al paraíso - (Novela)
  • 2001 - Un país de novela. Viaje hacia la mentalidad de los argentinos. - (Ensayo)
  • 2001 - El atroz encanto de ser argentinos - (Ensayo)
  • 2000 - Los iluminados - (Novela)
  • 1997 - La matriz del infierno - (Novela)
  • 1996 - Nueva carta esperanzada a un General - (Ensayo)
  • 1995 - Todos los cuentos - (Cuento)
  • 1993 - Elogio de la culpa - (Ensayo)
  • 1991 - La gesta del marrano - (Novela)
  • 1986 - Y la rama llena de frutos - (Cuento)
  • 1986 - Importancia por contacto - (Cuento)
  • 1985 - El valor de escribir - (Ensayo)
  • 1983 - Carta esperanzada a un General. Puente sobre el abismo - (Ensayo)
  • 1978 - La conspiración de los idiotas - (Novela)
  • 1978 - Profanación del amor - (Novela)
  • 1977 - Operativo siesta - (Cuento)
  • 1972 - Cantata de los diablos - (Novela)
  • 1971 - El combate perpetuo. Una biografía admirable con ritmo de novela - (Biografía)
  • 1970 - La cruz invertida - (Novela)
  • 1969 - Refugiados: crónica de un Palestino - (Novela)
  • 1963 - Maimonides. Un sabio de avanzada - (Biografía)
  • ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Antonio Barnés Vázquez.

    Antonio Barnés Vázquez.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La cuarta elegía (frag.)

    Ángel y títere: entonces
    hay un espectáculo por fin,
    Entonces se reconcilia lo que incesantemente
    desunimos, en tanto que existimos aquí. Entonces
    surge
    de nuestras estaciones solamente el ciclo
    de la transformación total. Por encima de nosotros
    actúa entonces el ángel. Mira, los moribundos,
    ¿no debían de sospechar que todo lo que hacemos
    está lleno de pretextos? Ninguna cosa
    es en sí misma. ¡Oh, horas de la infancia,
    cuando tras las figuras había más
    que el mero pasado, y no el porvenir ante nosotros!
    Por cierto, crecíamos y a veces nos apresurábamos
    a ser pronto mayores, en parte por amor
    a los que no tenía otra cosa que su mayor
    estatura.
    Y, a pesar de todo, en nuestro andar de solitarios,
    nos placía lo durable, y seguíamos allí, erguidos,
    en lo intervalos de espacio entre mundo y juguete,
    en un lugar que desde los comienzos
    fuera fundado para un puro acontecer.

    ¿Quién puede mostrarnos a un niño tal cual es?
    ¿Quién lo subirá
    a las estrellas y le pondrá en sus manos
    la medida de la distancia? ¿Quién elabora la
    muerte del niño
    con ese pan oscuro que se endurece, o la deja
    dentro
    de su boca redonda, tal como el corazón
    de una bella manzana?... Los asesinos
    son fáciles de presentir. Pero esto:
    albergar la muerte, toda la muerte,
    aun antes de la vida, tan dulcemente y sin enfado
    eso es indescriptible.

    Rainer María Rilke

    Elegías de Duino (1922)
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