En la otra puerta

El crimen del otro

Horacio Quiroga

1904 - Cuento

Editorial Emilio Spinelli

Obras de Horacio Quiroga

  • 1935 - Más allá - (Cuento)
  • 1929 - Pasado amor - (Novela)
  • 1926 - Los desterrados - (Cuento)
  • 1925 - La gallina degollada y otros cuentos - (Cuento)
  • 1924 - El desierto - (Cuento)
  • 1921 - Anaconda - (Cuento)
  • 1920 - El salvaje - (Cuento)
  • 1920 - Las sacrificadas - (Cuento)
  • 1918 - Cuentos de la selva - (Cuentos)
  • 1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte - (Cuento)
  • 1908 - Historia de un amor turbio - (Novela)
  • 1905 - Los perseguidos - (Relato)
  • 1904 - El crimen del otro - (Cuento)
  • 1901 - Los arrecifes de coral - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1955 muere José Ortega y Gasset

    18 de octubre de 1955 - Muere José Ortega y Gasset

    ¿En cuántas partes se publicó Martín Fierro?

    La revolución no cumplió

    La revolución no cumplió

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Curso de los recuerdos

    Recuerdo mío del jardín de casa:
    vida benigna de las plantas,
    vida cortés de misteriosa
    y lisonjeada por los hombres.

    Palmera la más alta de aquel cielo
    y conventillo de gorriones;
    parra firmamental de uva negra,
    los días de verano dormían a tu sombra.

    Molino colorado:
    remota rueda laboriosa en el viento,
    honor de nuestra casa, porque en las otras
    iba el río bajo la campanita del aguatero.

    Sótano circular de la base
    que hacías vertiginoso el jardín,
    daba miedo entrever por una hendija
    tu calabozo de agua sutil.

    Jardín, frente a la verja cumplieron sus caminos
    los sufridos carreros
    y el charro carnaval aturdió
    con insolentes murgas.

    El almacén, padrino del malevo,
    dominaba la esquina;
    pero tenías cañaverales para hacer lanzas
    y gorriones para la oración.

    El sueño de tus árboles y el mío
    todavía en la noche se confunden
    y la devastación de la urraca
    dejó un antiguo miedo en mi sangre.

    Tus contadas varas de fondo
    se nos volvieron geografía;
    un alto era "la montaña de tierra"
    y una temeridad su declive.

    Jardín, yo cortaré mi oración
    para seguir siempre acordándome:
    voluntad o azar de dar sombra
    fueron tus árboles.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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