En la otra puerta

La metamorfosis

Franz Kafka

1915 - Novela

"Cuando Gregorio Samsa despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, se encontró en su cama convertido en un insecto monstruoso." Así comienza La metamorfosis, quizá la más acabada y perfecta obra de Franz Kafka.
Gregorio Samsa es Kafka, es el Hombre, y por ende nosotros, inmersos en un mundo que no comprendemos y en el que un día tomamos conciencia de nuestro ser verdadero. Despertar a la realidad, atisbar a través de una fisura en el mundo-ilusión: ¿qué es lo que soy? ¿Cuáles son los fines últimos de la vida y quién les otorga sentido? Con la toma de conciencia del ser comienza Gregorio/Kafka su propia "metamorfosis", descripción alucinante de profundo horror metafísico.

Obras de Franz Kafka

  • 1999 - Carta al padre - (Carta)
  • 1987 - Obras completas - (Textos)
  • 1978 - Cartas a Milena - (Carta)
  • 1977 - Cartas a Felice - (Carta)
  • 1972 - La condena - (Cuento)
  • 1927 - América - (Novela)
  • 1925 - El proceso - (Novela)
  • 1924 - Josefina la cantora - (Relato)
  • 1924 - Un artista del hambre - (Relato)
  • 1923 - Una mujercita - (Relato)
  • 1922 - El castillo - (Novela)
  • 1920 - Un médico rural - (Cuento)
  • 1919 - En la colonia penitenciaria - (Relato)
  • 1915 - La metamorfosis - (Novela)
  • 1913 - El fogonero - (Cuento)
  • 1912 - Contemplación - (Relato)
  • Un día como hoy en 2007 muere Jean Racine

    21 de abril de 2007 - Muere Jean Racine

    ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La noche que en el Sur lo velaron

    A Letizia Álvarez de Toledo

    Por el deceso de alguien
    -misterio cuyo vacante nombre poseo y cuya realidad no abarcamos-
    hay hasta el alba una casa abierta en el Sur,
    una ignorada casa que no estoy destinado a rever,
    pero que me espera esta noche
    con desvelada luz en las altas horas del sueño,
    demacrada de malas noches, distinta,
    minuciosa de realidad.

    A su vigilia gravitada en muerte camino
    por las noches elementales como recuerdos,
    por el tiempo abundante de la noche,
    sin más oíble vida
    que los vagos hombres de barrio junto al apagado almacén
    y algún silbido solo en el mundo.

    Lento el andar, en la procesión de la espera,
    llego a la cuadra y a la casa y a la sincera puerta que busco
    y me reciben hombres obligados a la gravedad
    que participaron de los años de mis mayores,
    y nivelamos destinos en una pieza habilitada que mira al patio
    - patio que está bajo el poder y en la integridad de la noche-
    y decimos, porque la realidad es mayor, cosas indiferentes
    y somos desganados y argentinos en el espejo
    y el mate compartido mide horas vanas.

    Me conmueven las menudas sabidurías
    que en todo fallecimiento se pierden
    -hábito de unos libros, de una llave, de un cuerpo entre los otros-.
    Yo sé que todo privilegio, aunque oscuro, es de linaje de milagro
    y mucho lo es el de participar en esta vigilia,
    reunida alrededor de lo que no se sabe: del Muerto,
    reunida para acompañar y guardar su primera noche en la muerte.

    (El velorio gasta las caras;
    los ojos se nos están muriendo en lo alto como Jesús.)
    ¿Y el muerto, el increíble?
    Su realidad está bajo las flores diferentes de él
    y su mortal hospitalidad nos dará
    un recuerdo más para el tiempo
    y sentenciosas calles del Sur para merecerlas despacio
    y la noche que de la mayor congoja nos libra:
    la prolijidad de lo real.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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