Viñas denuncia en esta novela el mito de la adolescencia porteña. No hay simulación en su empresa sino una posición de contemplador lúcido y descarnado. Implacable a veces. No parodia. No mete palabras falsamente encantadoras en esos muchachitos que son verdaderos personajes, nítidamente recortados, capaces de melancolía, de reflexiones, de juicios, de decepciones. No hay nada grotesco ni deliberadamente amable. No nos adula como lo deseamos secretamente cuando leemos un libro, por el contrario nos sugiere que hay·algo podrido en Dinamarca.
Acaso el sol no muere
Ocaso el hombre nace
Acaso el lado oscuro
Ocaso el deseo nace
Muere el sol en el ocaso
Muere el hombre en el acaso
Ocaso al oeste de una isla
Acaso el alma un punto cardinal
Qué hay detrás de cada hombre
Qué luz invisible es libre en el ocaso
Qué ser iluminado ha caído en este abismo
Hay una isla donde el sol siempre estalla
Una isla donde el hombre sólo es hombre
Una isla sin ocasos sin estrellas