Viñas denuncia en esta novela el mito de la adolescencia porteña. No hay simulación en su empresa sino una posición de contemplador lúcido y descarnado. Implacable a veces. No parodia. No mete palabras falsamente encantadoras en esos muchachitos que son verdaderos personajes, nítidamente recortados, capaces de melancolía, de reflexiones, de juicios, de decepciones. No hay nada grotesco ni deliberadamente amable. No nos adula como lo deseamos secretamente cuando leemos un libro, por el contrario nos sugiere que hay·algo podrido en Dinamarca.
Revólver volver revólver
Revólver pólvora tambor
Ruleta gatillo azufre
Volver a ver
Ciego como el cañón ciega la sien
Negro el metal negra la idea
Negro el cielo gris
Negro el plomo gris
Negro el humo gris
Azar volver al azar
No tientes al buen ojo del martillo
Ningún ángel golpea al aire tantas veces