En la otra puerta

Penumbra

Baldomero Fernández Moreno

1938 - Poesía

Obras de Baldomero Fernández Moreno

  • 1942 - Sonetos cristianos - (Poesía)
  • 1941 - Yo, médico; yo, catedrático - (Poesía)
  • 1941 - Buenos Aires: ciudad, pueblo, campo - (Poesía)
  • 1941 - Tres poemas de amor - (Poesía)
  • 1938 - Penumbra - (Poesía)
  • 1938 - Continuación - (Poesía)
  • 1936 - Romances - (Poesía)
  • 1936 - Seguidillas - (Poesía)
  • 1935 - Dos poemas - (Poesía)
  • 1931 - Cuadernillo de verano - (Poesía)
  • 1929 - Sonetos - (Poesía)
  • 1929 - Último cofre de negrita - (Poesía)
  • 1928 - Décimas - (Poesía)
  • 1928 - Poesías - (Poesía)
  • 1926 - El hijo - (Poesía)
  • 1925 - Aldea española - (Poesía)
  • 1923 - El hogar en el campo - (Poesía)
  • 1922 - Mil novecientos veintidos - (Poesía)
  • 1921 - Nuevos poemas - (Poesía)
  • 1920 - Versos de negrita - (Poesía)
  • 1919 - Campo argentino - (Poesía)
  • 1918 - Por el amor y por ella - (Poesía)
  • 1917 - Ciudad - (Poesía)
  • 1916 - Intermedio provinciano - (Poesía)
  • 1915 - Las iniciales del misal - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1889 nace Alfonso Reyes

    17 de mayo de 1889 - Nace Alfonso Reyes

    ¿Qué poeta argentino recibió el Premio Nacional de Poesía en 1997?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Cristo en la cruz

    Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
    Los tres maderos son de igual altura.
    Cristo no está en el medio. Es el tercero.
    La negra barba pende sobre el pecho.
    El rostro no es el rostro de las láminas.
    Es áspero y judío. No lo veo
    y seguiré buscándolo hasta el día
    último de mis pasos por la tierra.
    El hombre quebrantado sufre y calla.
    La corona de espinas lo lastima.
    No lo alcanza la befa de la plebe
    que ha visto su agonía tantas veces.
    La suya o la de otro. Da lo mismo.
    Cristo en la cruz. Desordenadamente
    piensa en el reino que tal vez lo espera,
    piensa en una mujer que no fue suya.
    No le está dado ver la teología,
    la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
    las catedrales, la navaja de Occam,
    la púrpura, la mitra, la liturgia,
    la conversión de Guthrum por la espada,
    la inquisición, la sangre de los mártires,
    las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
    el Vaticano que bendice ejércitos.
    Sabe que no es un dios y que es un hombre
    que muere con el día. No le importa.
    Le importa el duro hierro con los clavos.
    No es un romano. No es un griego. Gime.
    Nos ha dejado espléndidas metáforas
    y una doctrina del perdón que puede
    anular el pasado. (Esa sentencia
    la escribió un irlandés en una cárcel.)
    El alma busca el fin, apresurada.
    Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
    Anda una mosca por la carne quieta.
    ¿De qué puede servirme que aquel hombre
    haya sufrido, si yo sufro ahora?

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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