En la otra puerta

El alma al diablo

El alma al diablo, de Marcelo Birmajer

Marcelo Birmajer

1995 - Novela

Grupo Editorial Norma

A pocas cuadras de donde vive Mordejai, en el Once, el barrio judío de Buenos Aires, se alza una casa misteriosa y cerrada muy distinta de la que habita él con su familia. Luego de varios años, cuando Mordejai está por cumplir los trece, los habitantes de aquella casa regresan, acompañados de una oscura historia; la curiosidad y el azar llevan a Mordejai a involucrarse en una trama de suspenso que derivará en la verdad.

Obras de Marcelo Birmajer

  • 2004 - El siglo XX - (Novela)
  • 2004 - Últimas historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 2003 - Una vida más. Noticias extrañas III - (Novela)
  • 2003 - Los Caballeros de la Rama - (Cuentos)
  • 2001 - Tres mosqueteros - (Novela)
  • 2001 - Garfios - (Cuentos)
  • 2001 - Hechizos de amor - (Cuentos)
  • 2000 - No tan distinto - (Novela)
  • 2000 - Piedras volando sobre el agua - (Cuentos)
  • 2000 - No es la mariposa negra - (Cuentos)
  • 1999 - Mitos y recuerdos - (Cuentos)
  • 1999 - La segunda cabeza. Noticias extrañas I - (Novela)
  • 1999 - La máquina que nunca se apagaba. Noticias extrañas II - (Novela)
  • 1999 - Jugar a matar. Noticias extrañas III - (Novela)
  • 1999 - Historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 1999 - Nuevas historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 1996 - El abogado del marciano - (Novela)
  • 1995 - El alma al diablo - (Novela)
  • 1995 - Un veneno saludable - (Novela)
  • 1993 - Derrotado por un muerto - (Novela)
  • 1992 - Un crimen secundario - (Novela)
  • 1988 - Historieta, la imaginación al cuadrado - (Ensayo)
  • ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La canción desesperada

    Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
    El río anuda al mar su lamento obstinado.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Es la hora de partir, oh abandonado!

    Sobre mi corazón llueven frías corolas.
    Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

    En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
    De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

    Todo te lo tragaste, como la lejanía.
    Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

    Era la alegre hora del asalto y el beso.
    La hora del estupor que ardía como un faro.

    Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
    turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

    En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
    Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
    Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

    Hice retroceder la muralla de sombra,
    anduve más allá del deseo y del acto.

    Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
    a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

    Como un vaso albergaste la infinita ternura,
    y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

    Era la negra, negra soledad de las islas,
    y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

    Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
    Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

    Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
    en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

    Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
    el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

    Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
    aún los racimos arden picoteados de pájaros.

    Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
    oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

    Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
    en que nos anudamos y nos desesperamos.

    Y la ternura, leve como el agua y la harina.
    Y la palabra apenas comenzada en los labios.

    Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
    y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

    Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
    qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

    De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
    De pie como un marino en la proa de un barco.

    Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
    Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

    Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
    descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Es la hora de partir, la dura y fría hora
    que la noche sujeta a todo horario.

    El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
    Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

    Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

    Es la hora de partir. Oh abandonado!

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
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