En la otra puerta

Música de amor perdido

Marco Denevi

1991 - Novela

Corregidor

Obras de Marco Denevi

  • 1998 - Cuentos selectos - (Cuento)
  • 1998 - Una familia argentina - (Novela)
  • 1997 - Nuestra Señora de la noche - (Novela)
  • 1993 - El amor es un pájaro rebelde - (Cuento)
  • 1992 - El jardín de las delicias - (Cuento)
  • 1991 - Música de amor perdido - (Novela)
  • 1991 - Hierba del cielo - (Cuento)
  • 1989 - La República de Trapalanda - (Ensayo)
  • 1986 - Enciclopedia secreta de una familia argentina - (Novela)
  • 1985 - Manuel de historia - (Novela)
  • 1980 - Asesinos de los días de fiesta - (Novela)
  • 1979 - Reunión de desaparecidos - (Cuento)
  • 1978 - El emperador de la China y otros cuentos - (Cuento)
  • 1975 - Los locos y los cuerdos - (Cuento)
  • 1974 - Salón de lectura - (Cuento)
  • 1972 - Los asesinos de los días de fiesta - (Novela)
  • 1970 - Parque de diversiones - (Novela)
  • 1966 - Falsificaciones - (Cuento)
  • 1966 - Un pequeño café - (Novela)
  • 1962 - El cuarto de la noche - (Teatro)
  • 1960 - Ceremonia secreta - (Novela)
  • 1959 - El emperador de la China - (Teatro)
  • 1957 - Los expedientes - (Teatro)
  • 1955 - Rosaura a las diez - (Novela)
  • Un día como hoy en 1810 se funda la Biblioteca Pública de Buenos Aires, hoy Biblioteca Nacional

    7 de septiembre de 1810 - Se funda la Biblioteca Pública de Buenos Aires, hoy Biblioteca Nacional

    Poeta argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, autor de ''El agua y la noche'', ¿a quién nos referimos?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    El paseo de Julio

    Juro que no por deliberación he vuelto a la calle
    de alta recova repetida como un espejo,
    de parrillas con la trenza de carne de los Corrales,
    de prostitución encubierta por lo más distinto: la música.

    Puerto mutilado sin mar, encajonada racha salobre,
    resaca que te adheriste a la tierra: Paseo de Julio,
    aunque recuerdos míos, antiguos hasta la ternura, te saben,
    nunca te sentí patria.

    Sólo poseo de ti una deslumbrada ignorancia,
    una insegura propiedad como la de los pájaros en el aire,
    pero mi verso es de interrogación y de prueba
    y para obedecer lo entrevisto.

    Barrio con lucidez de pesadilla al pie de los otros,
    tus espejos curvos denuncian el lado de fealdad de las caras,
    tu noche calentada en lupanares pende de la ciudad.

    Eres la perdición fraguándose un mundo
    con los reflejos y las deformaciones de éste;
    sufres de caos, adoleces de irrealidad,
    te empeñas en jugar con naipes raspados a la vida;
    tu alcohol mueve peleas,
    tus griegas manosean envidiosos libros de magia.

    ¿Será porque el infierno es vacío
    que es espuria tu misma fauna de monstruos
    y la sirena prometida por ese cartel es muerta y de cera?

    Tienes la inocencia terrible
    de la resignación, del amanecer, del conocimiento,
    por los días del destino
    y que ya blanco de muchas luces, ya nadie,
    sólo codicia lo presente, lo actual, como los hombres viejos.

    Detrás de los paredones de mi suburbio, los duros carros rezarán con varas en alto a su imposible dios de hierro y de polvo,
    pero, ¿qué dios , que ídolo, que veneración la tuya, Paseo de Julio?

    Tu vida pacta con la muerte;
    toda felicidad, con sólo existir, te es adversa.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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