En la otra puerta

El entenado

Juan José Saer

1983 - Novela

Folios

Obras de Juan José Saer

  • 2000 - Lugar - (Cuento)
  • 1999 - La narración – objeto - (Ensayo)
  • 1997 - Las nubes - (Novela)
  • 1997 - El concepto de ficción - (Ensayo)
  • 1994 - La pesquisa - (Novela)
  • 1993 - Lo imborrable - (Novela)
  • 1986 - La ocasión - (Novela)
  • 1986 - Juan José Saer por Juan José Saer - (Textos)
  • 1985 - Glosa - (Novela)
  • 1983 - El entenado - (Novela)
  • 1983 - Narraciones/1 - (Relato)
  • 1983 - Narraciones/2 - (Relato)
  • 1982 - El río sin orillas - (Ensayo)
  • 1980 - Nadie nada nunca - (Novela)
  • 1977 - El arte de narrar - (Poesía)
  • 1976 - La mayor - (Cuento)
  • 1974 - El limonero real - (Novela)
  • 1969 - Cicatrices - (Novela)
  • 1967 - Unidad de lugar - (Cuento)
  • 1966 - La vuelta completa - (Novela)
  • 1965 - Palo y hueso - (Cuento)
  • 1964 - Responso - (Novela)
  • 1960 - En la zona - (Cuento)
  • Milo es uno de los personajes de una novela de Haroldo Conti, ¿de cuál?

    Rescatando la fantasía. Entrevista a Lorena Falcón

    Rescatando la fantasía. Entrevista a Lorena Falcón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Cristo en la cruz

    Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
    Los tres maderos son de igual altura.
    Cristo no está en el medio. Es el tercero.
    La negra barba pende sobre el pecho.
    El rostro no es el rostro de las láminas.
    Es áspero y judío. No lo veo
    y seguiré buscándolo hasta el día
    último de mis pasos por la tierra.
    El hombre quebrantado sufre y calla.
    La corona de espinas lo lastima.
    No lo alcanza la befa de la plebe
    que ha visto su agonía tantas veces.
    La suya o la de otro. Da lo mismo.
    Cristo en la cruz. Desordenadamente
    piensa en el reino que tal vez lo espera,
    piensa en una mujer que no fue suya.
    No le está dado ver la teología,
    la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
    las catedrales, la navaja de Occam,
    la púrpura, la mitra, la liturgia,
    la conversión de Guthrum por la espada,
    la inquisición, la sangre de los mártires,
    las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
    el Vaticano que bendice ejércitos.
    Sabe que no es un dios y que es un hombre
    que muere con el día. No le importa.
    Le importa el duro hierro con los clavos.
    No es un romano. No es un griego. Gime.
    Nos ha dejado espléndidas metáforas
    y una doctrina del perdón que puede
    anular el pasado. (Esa sentencia
    la escribió un irlandés en una cárcel.)
    El alma busca el fin, apresurada.
    Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
    Anda una mosca por la carne quieta.
    ¿De qué puede servirme que aquel hombre
    haya sufrido, si yo sufro ahora?

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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