En la otra puerta

Operativo siesta

Marcos Aguinis

1977 - Cuento

Planeta

Obras de Marcos Aguinis

  • 2005 - ¿Qué hacer? Bases para el renacimiento argentino - (Ensayo)
  • 2003 - Las redes del odio. Recursos para desactivar la violencia - (Ensayo)
  • 2002 - Asalto al paraíso - (Novela)
  • 2001 - Un país de novela. Viaje hacia la mentalidad de los argentinos. - (Ensayo)
  • 2001 - El atroz encanto de ser argentinos - (Ensayo)
  • 2000 - Los iluminados - (Novela)
  • 1997 - La matriz del infierno - (Novela)
  • 1996 - Nueva carta esperanzada a un General - (Ensayo)
  • 1995 - Todos los cuentos - (Cuento)
  • 1993 - Elogio de la culpa - (Ensayo)
  • 1991 - La gesta del marrano - (Novela)
  • 1986 - Y la rama llena de frutos - (Cuento)
  • 1986 - Importancia por contacto - (Cuento)
  • 1985 - El valor de escribir - (Ensayo)
  • 1983 - Carta esperanzada a un General. Puente sobre el abismo - (Ensayo)
  • 1978 - La conspiración de los idiotas - (Novela)
  • 1978 - Profanación del amor - (Novela)
  • 1977 - Operativo siesta - (Cuento)
  • 1972 - Cantata de los diablos - (Novela)
  • 1971 - El combate perpetuo. Una biografía admirable con ritmo de novela - (Biografía)
  • 1970 - La cruz invertida - (Novela)
  • 1969 - Refugiados: crónica de un Palestino - (Novela)
  • 1963 - Maimonides. Un sabio de avanzada - (Biografía)
  • Un día como hoy en 1854 nace Almafuerte

    13 de mayo de 1854 - Nace Almafuerte

    ¿Qué poeta argentino recibió el Premio Nacional de Poesía en 1997?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Barrio sin luz

    ¿Se va la poesía de las cosas
    o no la puede condensar mi vida?
    Ayer —mirando el último crepúsculo—
    yo era un manchón de musgo entre unas ruinas.

    Las ciudades —hollines y venganzas—,
    la cochinada gris de los suburbios,
    la oficina que encorva las espaldas,
    el jefe de ojos turbios.

    Sangre de un arrebol sobre los cerros,
    sangre sobre las calles y las plazas,
    dolor de corazones rotos,
    podre de hastíos y de lágrimas.

    Un río abraza el arrabal
    como una mano helada que tienta en las tinieblas:
    sobre sus aguas se avergüenzan
    de verse las estrellas.

    Y las casas que esconden los deseos
    detrás de las ventanas luminosas,
    mientras afuera el viento
    lleva un poco de barro a cada rosa.

    Lejos... la bruma de las olvidanzas
    —humos espesos, tajamares rotos—,
    y el campo, ¡el campo verde!, en que jadean
    los bueyes y los hombres sudorosos.

    Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas,
    mordiendo solo todas las tristezas,
    como si el llanto fuera una semilla
    y yo el único surco de la tierra.

    Pablo Neruda

    Crepusculario (1923)
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