Umberto Eco analiza con mirada lúcida y gran brillantez cinco temas de actualdiad e importancia extremas: por qué la guerra ha pasado a ser hoy día inevitable; las características y vigencia del fascismo: los cambios de la prensa ante la presencia de la televisión: los fundamentos y la posibilidad de una ética laica, y la tolerancia e intolerancia ante la migración que hará de Europa en los próximos años un continente multirracial.
No he recobrado tu cercanía, mi patria, pero ya tengo tus estrellas.
Lo más lejano del firmamento las dijo y ahora se pierden en su gracia los mástiles.
Se han desprendido de las altas cornisas como un asombro de palomas.
Vienen del patio donde el aljibe es una torre inversa entre dos cielos.
Vienen del creciente jardín cuya inquietud arriba al pie del muro como un agua sombría.
Vienen de un lacio atardecer de provincia, manso como un yuyal.
Son inmortales y vehementes; no ha de medir su eternidad ningún pueblo.
Ante su firmeza de luz todas las noches de los hombres se curvarán como hojas secas.
Son un claro país y de algún modo está mi tierra en su ámbito.