En la otra puerta

Los asesinos de los días de fiesta

Los asesinos de los días de fiesta, de Marco Denevi

Marco Denevi

1972 - Novela

Emecé

El autor ha estructurado esta novela a modo de una crónica que se va escribiendo a medida que ocurren los hechos que en ella se desarrollan.

Para la narración se ha empleado la primera persona del plural, un "nosotros" que se dilata y se contrae continuamente, ya absorbiendo a los seis protagonistas, ya reduciéndose a algunos de ellos y expulsando a los demás, ya remontándose a una especie de conciencia de todos y de ninguno.

El relato vira lentamente conforme avanza, cambiando de dirección, pero conserva su unidad, pues estos virajes giran en redondo desde un centro común, que es precisamente el que está expresado en el título de la obra y en su párrafo final.

Denevi apela constantemente a la imaginación activa del lector, tanto en la descripción de situaciones como en el trazado de los personajes. Este llamado a la colaboración quizá sea el rasgo distintivo de este relato, recorrido por el humor tan característico del autor.

Obras de Marco Denevi

  • 1998 - Cuentos selectos - (Cuento)
  • 1998 - Una familia argentina - (Novela)
  • 1997 - Nuestra Señora de la noche - (Novela)
  • 1993 - El amor es un pájaro rebelde - (Cuento)
  • 1992 - El jardín de las delicias - (Cuento)
  • 1991 - Música de amor perdido - (Novela)
  • 1991 - Hierba del cielo - (Cuento)
  • 1989 - La República de Trapalanda - (Ensayo)
  • 1986 - Enciclopedia secreta de una familia argentina - (Novela)
  • 1985 - Manuel de historia - (Novela)
  • 1980 - Asesinos de los días de fiesta - (Novela)
  • 1979 - Reunión de desaparecidos - (Cuento)
  • 1978 - El emperador de la China y otros cuentos - (Cuento)
  • 1975 - Los locos y los cuerdos - (Cuento)
  • 1974 - Salón de lectura - (Cuento)
  • 1972 - Los asesinos de los días de fiesta - (Novela)
  • 1970 - Parque de diversiones - (Novela)
  • 1966 - Falsificaciones - (Cuento)
  • 1966 - Un pequeño café - (Novela)
  • 1962 - El cuarto de la noche - (Teatro)
  • 1960 - Ceremonia secreta - (Novela)
  • 1959 - El emperador de la China - (Teatro)
  • 1957 - Los expedientes - (Teatro)
  • 1955 - Rosaura a las diez - (Novela)
  • Un día como hoy en 1854 nace Arthur Rimbaud

    20 de octubre de 1854 - Nace Arthur Rimbaud

    ¿A quién pertenece la obra Coplas a la muerte de su padre?

    Fortunato Ramos

    Fortunato Ramos

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    San Martín (1810)

    Anduve, San Martín, tanto y de sitio en sitio
    que descarté tu traje, tus espuelas, sabía
    que alguna vez, andando en los caminos
    hechos para volver, en los finales
    de cordillera, en la pureza
    de la intemperie que de ti heredarnos,
    nos íbamos a ver de un día a otro.

    Cuesta diferenciar entre los nudos
    de ceibo, entre raíces,
    entre senderos señalar tu rostro,
    entre los pájaros distinguir tu mirada,
    encontrar en el aire tu existencia.

    Eres la tierra que nos diste, un ramo
    de cedrón que golpea con su aroma,
    que no sabemos dónde está, de dónde
    llega su olor de patria a las praderas.
    Te galopamos, San Martín, salimos
    amaneciendo a recorrer tu cuerpo,
    respiramos hectáreas de tu sombra,
    hacemos fuego sobre tu estatura.

    Eres extenso entre todos los héroes.

    Otros fueron de mesa en mesa,
    de encrucijada en torbellino,
    tú fuiste construido de confines,
    y empezamos a ver tu geografía,
    tu planicie final, tu territorio.

    Mientras mayor el tiempo disemina
    como agua eterna los terrones
    del rencor, los afilados
    hallazgos de la hoguera,
    más terreno comprendes, más semillas
    de tu tranquilidad pueblan los cerros,
    más extensión das a la primavera.

    El hombre que construye es luego el humo
    de lo que construyó, nadie renace
    de su propio brasero consumido:
    de su disminución hizo existencia,
    cayó cuando no tuvo más que polvo.

    Tu abarcaste en la muerte más espacio.

    Tu muerte fue un silencio de granero.
    Pasó la vida tuya, y otras vidas,
    se abrieron puertas, se elevaron muros
    y la espiga salió a ser derramada.

    San Martín, otros capitanes
    fulguran más que tú, llevan bordados
    sus pámpanos de sal fosforescentes,
    otros hablan aún como cascadas,
    pero no hay uno como tú, vestido
    de tierra y soledad, de nieve y trébol.
    Te encontramos al retornar del río,
    te saludamos en la forma agraria
    de la Tucumania florida,
    y en los caminos, a caballo
    te cruzamos corriendo y levantando
    tu vestidura, padre polvoriento.

    Hoy el sol y la luna, el viento grande
    maduran tu linaje, tu sencilla
    composición: tu verdad era
    verdad de tierra, arenoso amasijo,
    estable como el pan, lámina fresca
    de greda y cereales, pampa pura.

    Y así eres hasta hoy, luna y galope,
    estación de soldados, intemperie,
    por donde vamos otra vez guerreando,
    caminando entre pueblos y llanuras,
    estableciendo tu verdad terrestre,
    esparciendo tu germen espacioso,
    aventando las páginas del trigo.

    Así sea, y que no nos acompañe
    la paz hasta que entremos
    después de los combates, a tu cuerpo
    y duerma la medida que tuvimos
    en tu extensión de paz germinadora.

    Pablo Neruda

    Canto general (1950)
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