En la otra puerta

En la colonia penitenciaria

Franz Kafka

1919 - Relato

Junto a las novelas mayores que escribió Kafka y que le han dado más fama, como El castillo, América o El proceso, algunos estudiosos no dudan en situar en pie de igualdad el relato En la colonia penintenciaria.Centrado en la presencia en una institución penal de una peculiar máquina de tormento que graba el delito sobre la piel del reo, constituye una reflexión sobre asuntos tan recurrentes en el autor como la autoridad, la culpa y el castigo.

Obras de Franz Kafka

  • 1999 - Carta al padre - (Carta)
  • 1987 - Obras completas - (Textos)
  • 1978 - Cartas a Milena - (Carta)
  • 1977 - Cartas a Felice - (Carta)
  • 1972 - La condena - (Cuento)
  • 1927 - América - (Novela)
  • 1925 - El proceso - (Novela)
  • 1924 - Josefina la cantora - (Relato)
  • 1924 - Un artista del hambre - (Relato)
  • 1923 - Una mujercita - (Relato)
  • 1922 - El castillo - (Novela)
  • 1920 - Un médico rural - (Cuento)
  • 1919 - En la colonia penitenciaria - (Relato)
  • 1915 - La metamorfosis - (Novela)
  • 1913 - El fogonero - (Cuento)
  • 1912 - Contemplación - (Relato)
  • Un día como hoy en 1799 muere Pierre Beaumarchais

    18 de mayo de 1799 - Muere Pierre Beaumarchais

    ¿A quién pertenece la obra Coplas a la muerte de su padre?

    Entrevista a Osvaldo Bayer

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Grumete

    ¡No pruebes tú los licores!
    ¡Tú no bebas!
    ¡Marineros bebedores,
    los de las obras del puerto,
    que él no beba!
    ¡Que él no beba, pescadores!
    ¡Siempre sus ojos abiertos,
    siempre sus labios despiertos
    a la mar, no a los licores.
    ¡Que él no beba!

    ¡Jee, compañero, jee, jee!
    ¡Un toro azul por el agua!
    ¡Ya apenas si se le ve!
    -¿Quééé?
    -¡Un toro por el mar, jee!

    -¡Traje mío, traje mío,
    nunca te podré vestir,
    que al mar no dejan ir.

    Nunca me verás, ciudad,
    con mi traje marinero.
    Guardado está en el ropero,
    ni me lo dejan probar.
    Mi madre me lo ha encerrado,
    para que no vaya al mar.

    Retorcedme sobre el mar,
    al sol, como si mi cuerpo
    fuera el jirón de una vela.
    Exprimid toda mi sangre.
    Tended a secar mi vida
    sobre las jarcias del muelle.
    Seco, arrojadme a las aguas
    con una piedra en el cuello
    para que nunca más flote.
    Le di mi sangre a los mares.
    ¡Barcos, navegad por ella!
    Debajo estoy yo, tranquilo.

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
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