Vivir adrede

Mario Benedetti

2008 -

"Todo es adrede, todo hace trizas el alma"

¿Nos traicionan nuestras propias huellas? ¿Qué diferencia hay entre un suicida inevitable y uno vocacional? A través de planteamientos como éstos, Vivir adrede reflexiona sobre la vida. La vida de los que aman y los que matan; de los que creen en Dios o le dicen "adiós"; de los que abrazan y de los que oprimen; del condenado a muerte y de aquellos cuya existencia es la condena. Y lo hace con la profundidad que sólo pueden lograr las palabras más sencillas.

Vivir adrede es un gran descubrimiento para los lectores de Benedetti y para aquellos que quieran conocer la obra del gran autor uruguayo. Una lectura que cautiva, entretiene y sorprende palabra a palabra.

Obras de Mario Benedetti

  • 1948 - Peripecia y Novela
  • 1949 - Esta mañana
  • 1950 - Solo mientras tanto
  • 1950 - Quién de nosotros
  • 1951 - Marcel Proust y otros ensayos
  • 1956 - Poemas de la oficina
  • 1959 - Montevideanos
  • 1960 - La tregua
  • 1961 - Poemas de hoyporhoy
  • 1963 - Noción de patria
  • 1965 - Próximo prójimo
  • 1965 - Gracias por el fuego
  • 1966 - Contra los puentes levadizos
  • 1967 - A ras de sueño
  • 1968 - La muerte y otras sorpresas
  • 1969 - Quemar las naves
  • 1971 - El cumpleaños de Juan Ángel
  • 1973 - Letras de emergencia
  • 1974 - Poemas de otros
  • 1974 - El escritor latinoamericano y la revolución posible
  • 1977 - La casa y el ladrillo
  • 1977 - Con y sin nostalgia
  • 1979 - Cotidianas
  • 1979 - Pedro y el capitán
  • 1981 - Viento del exilio
  • 1982 - Cuentos (antología)
  • 1982 - Primavera con una esquina rota
  • 1984 - Geografías
  • 1984 - El desexilio y otras conjeturas
  • 1985 - Inventario
  • 1986 - Preguntas al azar
  • 1986 - Cuentos completos
  • 1988 - Yesterday y mañana
  • 1989 - Despistes y franquezas
  • 1989 - La cultura ese blanco móvil
  • 1991 - Las soledades de Babel
  • 1991 - Inventario dos
  • 1991 - Antología poética
  • 1992 - La borra del café
  • 1993 - Perplejidades de fin de siglo.
  • 1994 - El olvido está lleno de memoria
  • 1995 - El amor,las mujeres y la vida
  • 1997 - La vida ese paréntesis
  • 1997 - Andamios
  • 1998 - La vida ese paréntesis
  • 1999 - Rincón de haikus
  • 1999 - Buzón de tiempo
  • 2000 - Canciones del más acá
  • 2001 - El mundo que respiro
  • 2004 - Memoria y esperanza
  • 2008 - Vivir adrede
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Antonio Barnés Vázquez.

    "Yo he leído en Virgilio". La tradición clásica en el Quijote.

    (1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia

    Percibir al universo con toda su carga profunda de sonoridades y significados para descorrer el velo de la realidad, tan inasible para muchos: he ahí la condición esencial para escribir Poesía.

    Por Óscar Wong

    El poema de hoy

    Sonetos corporales

    1

    Lloraba recio, golpeando, oscuro,
    las humanas paredes sin salida.
    Para marcarlo de una sacudida,
    lo esperaba la luz fuera del muro.
    Grito en la entraña que lo hincó, futuro,
    desventuradamente y resistida
    por la misma cerdada, abierta herida
    que ha de exponerlo al primer golpe duro.
    ¡Qué desconsolación y qué ventura!
    Monstruo batido en sangre, descuajado
    de la cueva carnal del sufrimiento.
    Mama la luz y agótala, criatura,
    tabícala en tu ser iluminado,
    que mamas con la leche el pensamiento.

    2

    Asombro de la estrella ante el destello
    de su cardada lumbre en alborozo.
    Sueña el melocotón en que su bozo
    al aire pueda amanecer cabello.
    Atónito el limón y agriado el cuello,
    sufre en la greña del membrillo mozo,
    y no hay para la rosa mayor gozo
    que ver sus piernas de espinado vello.
    Ensombrecida entre las lajas, triste
    de sufrirlas tan duras y tan solas,
    lisas para el desnudo de sus manos,
    ante el crinado mar que las embiste,
    mira la adolescente por las olas
    poblársele las ingles de vilanos.

    3

    Huele a sangre mezclada con espliego,
    venida entre un olor de resplandores.
    A sangre huelen las quemadas flores
    y a súbito ciprés de sangre el fuego.
    Del aire baja un repentino riego
    de astro y sangre resueltos en olores,
    y un tornado de aromas y colores
    al mundo deja por la sangre ciego.
    Fría y enferma y sin dormir y aullando,
    desatada la fiebre va saltando,
    como un temblor, por las terrazas solas.
    Coagulada la luna en la cornisa,
    mira la adolescente sin camisa
    poblársele las ingles de amapolas.

    4

    Un papel desvelado en su blancura.
    La hoja blanca de un álamo intachable.
    El revés de un jazmín insobornable.
    Una azucena virgen de escritura.
    El albo viso de una córnea pura.
    La piel del agua impúber e impecable.
    El dorso de una estrella invulnerable
    sobre lo opuesto a una paloma oscura.
    Lo blanco a lo más blanco desafía.
    Se asesinan de cal los carmesíes
    y el pelo rubio de la luz es cano.
    Nada se atreve a desdecir al día.
    Mas todo se me mancha de alhelíes
    por la movida nieve de una mano.

    5

    Nace en las ingles un calor callado,
    como un rumor de espuma silencioso.
    Su dura mimbre el tulipán precioso
    dobla sin agua, vivo y agotado.
    Crece en la sangre un desasosegado,
    urgente pensamiento belicoso.
    La exhausta flor perdida en su reposo
    rompe su sueño en la raíz mojado.
    Salta la tierra y de su entraña pierde
    savia, venero y alameda verde.
    Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.
    La vida hiende vida en plena vida.
    Y aunque la muerte gane la partida,
    todo es un campo alegre de batalla.

    Rafael Alberti

    Entre el clavel y la espada (1941)
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