Bienvenidos. Dejen sus abrigos por ahí y acerquen esas sillas. Vos traé la ginebra y seis vasos. Señores, las cartas están echadas. En esta mano volvieron a ponerse las cosas en su lugar, como Dios manda. Ahora el mazo está de este lado de la mesa. Todos ustedes están muertos. Muertos por flojos. Muertos por ingenuos. Muertos por infelices. Muertos por imbéciles. Están muertos con el anzuelo en la boca. Muertos por venganza. Muertos por error. Están muertos al fin. No hay azar que sea propicio. No habrá naipe que obligue a ventura alguna. Yo soy la traición y no el olvido. Jueguen su última mano y despídanse. Nada más que este libro apócrifo los recordará.
Blas
La forma del deseo tiene tu forma
La forma que tienen los dedos en la espalda
Un surco incansable que la nuca anuda
Mitad miedo
Mitad vergüenza
Tiene la forma del hambre
La misma oquedad
La misma carne
No tiene huella que otra huella borre
Ni la forma del pasado que atormenta
Todo es cóncavo y presente
La forma del deseo lleva la marca de tu sombra
Guarda el sabor del roble
No la sed mezquina del cuerpo
Tiene la forma del tiempo
Que se alcanza
Y huye