Bienvenidos. Dejen sus abrigos por ahí y acerquen esas sillas. Vos traé la ginebra y seis vasos. Señores, las cartas están echadas. En esta mano volvieron a ponerse las cosas en su lugar, como Dios manda. Ahora el mazo está de este lado de la mesa. Todos ustedes están muertos. Muertos por flojos. Muertos por ingenuos. Muertos por infelices. Muertos por imbéciles. Están muertos con el anzuelo en la boca. Muertos por venganza. Muertos por error. Están muertos al fin. No hay azar que sea propicio. No habrá naipe que obligue a ventura alguna. Yo soy la traición y no el olvido. Jueguen su última mano y despídanse. Nada más que este libro apócrifo los recordará.
Blas
…más allá del río y de los puentes
se encienden los ojos de la otra mirada.
Enero del último día – Luis Alberto Spinetta
Los ojos de Luis llueven cometas
Velos que en el viento vuelan
Hojas de un niño vientre
Hojas que al brillar estallan
Todo es luz y su crepitar
Agua que la luna moja
Barro que el carozo sangra
Enero que amanece y besa
Son los mismos de Heliogábalo y Van Gogh
Ojos de verde y de amarillo
Horas que frente a ellos bajan
Rezos que en los jardines juegan
Son ojos de tiza y de papel
Ciegos que frente al mar escuchan
Ojos que la fe descubren
Ojos que mendigos flotan
Es Luis y su devenir
El ojo que mira al magma
El que movido de estrellas
Duerme