En la otra puerta

Errar al blanco

Errar al blanco, de Patricia Bence Castilla

Patricia Bence Castilla

2008 - Novela

Ediciones Ruinas Circulares

Tal cual el titulo de esta novela de Patricia Bence Castilla, donde el factor de la culpa, del error, de la pérdida de orientación y de sentido, marca a la protagonista: La hermana superiora de un convento. Lugar donde ingresa el lector desde las primeras líneas y donde se coloca el centro, el lugar preciso, el blanco errado de la protagonista, junto a la niña conventual, Magdalena, cuya personalidad rompe cualquier regla establecida. Es aquí donde comienza a tejerse una trama difícil. Van saliendo a la luz viejos rencores, antiguas pasiones, de estos hijos de familias tradicionales cuyos lugares de proveniencia parecen oscuros. Los hilos comienzan a envolver a los cuatro personajes principales: La hermana superiora, la niña conventual, Magdalena, el Padre Lorenzo (quien abre una brecha profunda entre las primeras, no solo, porque se descubre un pasado fiel a la dictadura militar, lo que hace, en definitiva, que se ponga en tela de juicio la confianza que la hermana superiora había sentido por el cura hasta entonces) a la que se suma, una amiga entrañable, con quien la hermana Clarisa aparentemente ha mantenido una relación íntima. La hermana Teresa, su única amiga.

Errar al blanco, dice, más que sugiere, con un narrador en segunda persona, una voz de la conciencia que hostiga entre el interés de liberarse de antiguos mandatos y falsas ataduras y al incierto legado del deberías. Esto obligará a la hermana superiora a decidir entre la responsabilidad del camino elegido, el deseo provocado por su amor hacia Magdalena y, también el desconcierto por no saber si tan solo se imagina o es real, la relación que mantiene esta niña, con el Padre Lorenzo.

Una novela psicológica donde los personajes, fuera de los ámbitos comunes, encerrados tras las paredes del convento, desnudan sus luchas internas: el poder, el miedo, los celos, el amor. Finalmente, la ambivalencia, el hecho de saber desde un principio que la protagonista ha errado: que tanto el blanco como la flecha, no están en su lugar.

Obras de Patricia Bence Castilla

  • 2019 - Juego de damas - (Novela)
  • 2018 - Instinto animal - (Poesía)
  • 2018 - Cuadernos de bitácora - (Poesía)
  • 2013 - Las 24hs de Elena - (Novela)
  • 2013 - Felices los niños - (Cuentos)
  • 2012 - Matices - (Poesía)
  • 2011 - El revés de las horas - (Poesía)
  • 2010 - Ahogar la sed - (Novela)
  • 2010 - Babel - (Poesía)
  • 2009 - Maldecir - (Poesía)
  • 2008 - Errar al blanco - (Novela)
  • Un día como hoy en 2007 muere Jean Racine

    21 de abril de 2007 - Muere Jean Racine

    ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Elegía a Ramón Sijé

    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
    muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
    tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas


    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.


    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.


    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.


    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.


    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.


    Miguel Hernández

    El rayo que no cesa (1936)
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