En su libro Babel, Patricia Bence Castilla, deliberadamente elude todo barroquismo hasta dejar el poema en su más mínimo enunciado.
La autora nos dice en uno de su poemas: y así una vez más/ la oscilación como la certidumbre durmiendo en cada esquina/ como si nadie/ nunca/ hubiese preguntado por el color de la tristeza, dejando a la palabra desnuda, aislada de sí misma, pero a su vez, como único modo de expresar el desconcierto.
Esta poesía gira sobre el contrasentido, logrando eficacia y armonía.
En definitiva, Babel, cae sin falsos eufemismos, en el vacío que emerge de las palabras, cuando éstas, se escapan de su verdadero sentido.
Bajo sus pies brota una sed de almendras secas
Un mundo hambriento de hambre y de hombre
La fruta nueva probará la lengua
Y el niño virgen tendrá su último ritual
Luego será agua que se entrega
Cederá en el barro su raíz
La piel noble en el sudor espeso
La orilla verde que el río roe
Le restará extirparse cualquier culpa
Toda verdad es ilógica
Todo temor es incierto
Todo río es una herida