El segundo libro de poemas de Patricia Bence Castilla continúa de algún modo con una poesía seca, sin adornos, que, a diferencia de Babel, se funde en sus propias reminiscencias y se atreve a jugar, también, con el final: su propia muerte, que, contradictoriamente, no desgarra, ni cae en grandilocuencia alguna, sólo es nombrada sin miedo, como un simple desenlace.
La autora dice en uno de sus versos: es ella / ese no soy / ésa que permanece en el crepúsculo / contra esa sombra descorrida/ donde nadie sabe donde esta el comienzo / y el final / es pura incertidumbre.
Maldecir, de algún modo, refuerza la importancia que la autora le da a las palabras, dividiendo a esta obra en dos partes: "Decir" y "Desdecir", que provocan una permanente discordia.
Después de todo, la literatura es una incesante paradoja.
Frío
Frío verde
Frío verde corazón
Frío verde corazón martillo
Frío verde corazón martillo hombres
Frío corazón martillo hombres
Frío martillo
Frío corazón
Frío hombres
Verdes