En la otra puerta

Babel

Babel, de Patricia Bence Castilla

Patricia Bence Castilla

2010 - Poesía

Ediciones Ruinas Circulares

En su libro Babel, Patricia Bence Castilla, deliberadamente elude todo barroquismo hasta dejar el poema en su más mínimo enunciado.
La autora nos dice en uno de su poemas: y así una vez más/ la oscilación como la certidumbre durmiendo en cada esquina/ como si nadie/ nunca/ hubiese preguntado por el color de la tristeza, dejando a la palabra desnuda, aislada de sí misma, pero a su vez, como único modo de expresar el desconcierto.
Esta poesía gira sobre el contrasentido, logrando eficacia y armonía.
En definitiva, Babel, cae sin falsos eufemismos, en el vacío que emerge de las palabras, cuando éstas, se escapan de su verdadero sentido.

 

Obras de Patricia Bence Castilla

  • 2019 - Juego de damas - (Novela)
  • 2018 - Instinto animal - (Poesía)
  • 2018 - Cuadernos de bitácora - (Poesía)
  • 2013 - Las 24hs de Elena - (Novela)
  • 2013 - Felices los niños - (Cuentos)
  • 2012 - Matices - (Poesía)
  • 2011 - El revés de las horas - (Poesía)
  • 2010 - Ahogar la sed - (Novela)
  • 2010 - Babel - (Poesía)
  • 2009 - Maldecir - (Poesía)
  • 2008 - Errar al blanco - (Novela)
  • Un día como hoy en 1955 muere José Ortega y Gasset

    18 de octubre de 1955 - Muere José Ortega y Gasset

    ¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Con esta boca, en este mundo

    No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
    aunque me tiña las encías de color azul,
    aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
    aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
    y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

    Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
    ese Xal que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
    y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
    ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
    donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

    Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
    Hemos hablado demasiado del silencio,
    lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
    como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
    el triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

    ¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
    He dicho ya lo amado y lo perdido,
    trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder.
    A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
    retumban, se propagan como el trueno
    unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
    Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.

    Hemos ganado. Hemos perdido,
    porque ¿cómo nombrar con esta boca,
    cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con [esta sola boca?

    Olga Orozco

    Con esta boca, en este mundo (1994)
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