En su libro Babel, Patricia Bence Castilla, deliberadamente elude todo barroquismo hasta dejar el poema en su más mínimo enunciado.
La autora nos dice en uno de su poemas: y así una vez más/ la oscilación como la certidumbre durmiendo en cada esquina/ como si nadie/ nunca/ hubiese preguntado por el color de la tristeza, dejando a la palabra desnuda, aislada de sí misma, pero a su vez, como único modo de expresar el desconcierto.
Esta poesía gira sobre el contrasentido, logrando eficacia y armonía.
En definitiva, Babel, cae sin falsos eufemismos, en el vacío que emerge de las palabras, cuando éstas, se escapan de su verdadero sentido.
Esta noche comeré sapos hambrientos
Moscas deformes
Nudos de lombrices
Perros con rabia
Una canasta de panes verdes
Cucarachas enfermas
Pájaros muertos
Gatos feroces
Pelos de arañas
Ratas bohemias
Estómagos de hormigas
Me embriagaré con la sangre de cada uno
Y vomitaré flores que el viento abrigue
Flores que darán más flores
Hasta que la abeja huela el terciopelo
Y el olvido clave su aguijón