En la otra puerta

El revés de las horas

El revés de las horas, de Patricia Bence Castilla

Patricia Bence Castilla

2011 - Poesía

Ediciones Ruinas Circulares

¿Puede la reflexión volverse incandescente?
Es lo que logra Patricia Bence Castilla en este libro nocturno, bello, austero, abismal, donde el lenguaje es un lugar, un punto de encuentro, una presencia muy cerca de la música, fuera de toda promesa salvo la coexistencia del futuro, el presente y el pasado, que siempre propone la poesía (John Berger dixit).
Como una Alicia sin la constelación posible del espejo, Bence Castilla espía detrás del tiempo, lo interroga, le busca un color y le ofrece compasión y sabiduría a las heridas sin cerrar, que ese ser demoledor, fantasmal e inextricable va dejando a su paso.
Esas heridas se transforman en páginas en blanco y la escritura el único exilio posible: despedida y sueño de coordenadas olvidadas; intento de comprensión y conciencia de la imposibilidad de un regreso al origen, a la sed del universo.
Patricia Bence Castilla ilumina nuestro insomnio en el mundo, nos descoloca y repara la mudez existencial detrás de las ventanas: "ese mural de vértigo y vigilia".

Paulina Vinderman

Obras de Patricia Bence Castilla

  • 2019 - Juego de damas - (Novela)
  • 2018 - Instinto animal - (Poesía)
  • 2018 - Cuadernos de bitácora - (Poesía)
  • 2013 - Las 24hs de Elena - (Novela)
  • 2013 - Felices los niños - (Cuentos)
  • 2012 - Matices - (Poesía)
  • 2011 - El revés de las horas - (Poesía)
  • 2010 - Ahogar la sed - (Novela)
  • 2010 - Babel - (Poesía)
  • 2009 - Maldecir - (Poesía)
  • 2008 - Errar al blanco - (Novela)
  • ¿Quién es el autor del poema ''Intervalo doloroso''?

    Entrevista a Osvaldo Bayer

    Entrevista a Osvaldo Bayer

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La mesa verde

    El sol como un gran animal demasiado amarillo.
    Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se
    necesita ayuda, que recibir ayuda.

    Me rememoro al sol de la infancia, infusa de
    muerte, de vida hermosa.

    Pero a mi noche no la mata ningún sol.

    La errancia, la canción de nosotros dos, tiemblo
    como en una metáfora el alma comparada con
    una candela.

    Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay
    dónde.

    He aquí que se estremece el espacio como un
    gran loco.

    Alguien demora en el jardín el paso del tiempo.

    Me alimento de música y de agua negra. Soy tu
    niña calcinada por un sueño implacable.

    Máscaras de la noche en qué lugar perdido que
    nadie más que yo conoce.

    ¿Tendré tiempo para hacerme una máscara
    cuando emerja de la sombra?
    Invitada a ir nada más que hasta el fondo.

    Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el
    peso de mis muertos.

    El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo
    tiene que quedar abajo.

    Para mejor ser el que fue, ha querellado con su
    nueva sombra, ha luchado contra lo opaco.

    Alejandra Pizarnik

    Textos de sombra y últimos poemas (1982)
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