Si bien esta novela se desarrolla en un mundo oscuro, subterráneo, debido a los estragos del alcoholismo y sus consecuencias sociales, familiares, espirituales en los protagonistas, por otro lado muestra una trama psicológica: la dependencia afectiva, la autosuficiencia, la solidaridad, dentro del triangulo amoroso compuesto por; Elena, Luisa, (una concertista que ve frustrada su carrera a causa del alcohol), y el amor de ambas por Julián. Es Elena la que trata de rescatar a Luisa de su adicción, es decir, de esa carrera desenfrenada hacía la muerte. Trata de ayudarla por ser ella misma una alcohólica recientemente recuperada, pero esta ayuda hace temblequear su propia sobriedad, desestabilizada por los celos, por el deseo solidario de estirar su mano tratando de sostener a alguien que sufre.
La novela se va uniendo por capítulos donde los personajes se van entrelazando: los padrinos de Elena: Gervasio y Silvia, el interrogatorio que solo se encuentra en la mente de Elena, los recuerdos sobre los vivido junto a Luisa en sus primeros pasos hacia la recuperación y junto a la "buena de Palmira" una mujer entrada en años que entra al servicio de la señora Luisa y de su hijo discapacitado. Elena imagina la intervención del comisario de la comisaría 17ava, lugar donde la protagonista entiende que debería asentar la denuncia del presunto suicidio de Lucía.
La historia desde la primera página se mantiene en suspenso:
¿Luisa se suicida?, alguien la mató, ¿quién?