Crece el nudo en la garganta
Se ciñe firme a la hora suspendida
Voraz el vacío parece estallar
Sobre la tráquea hunde el hueso de sus dedos
Tan mordaz es el recuerdo
Tan falaz su disfraz de huésped
Oprime en lo frágil del pasado
La hoja en blanco de un hueco que fisura
Un reloj que marcha inútilmente
Ahora empuña la daga envenenada
Una sola gota suelta el llanto
Y la aguja se detiene
Todas las lluvias una vez fueron río
Que corre
Que olvida