En la otra puerta

Juego de damas

Juego de damas, de Patricia Bence Castilla

Patricia Bence Castilla

2019 - Novela

Ediciones Ruinas Circulares

Jugar a la ausencia, al abandono, a la soledad. Jugar a los fantasmas. Como en el juego de damas, unos se comen a otros, en caminos diagonales y todo el tema es lograr no ser devorado. Así es la historia de la niña protagonista de esta novela en su pesadilla familiar donde Tito y su enigmática presencia es el extraño antídoto de un padre casi brutal y de una madre que va camino a la destrucción. Sin embargo, la voz de la niña, la fluidez de su lenguaje, su ácida inteligencia mezclada a la inocencia, nos cautivan al punto de sufrir con ella, pero también de fascinarnos. En este clima cortazariano por la magia, vamos cayendo en el impacto y la sorpresa de las últimas páginas. Con la atmósfera del primer libro de Patricia Bence Castilla “Felices los niños”, la infancia elabora su infierno disfrazado de paraíso perdido.

Liliana Díaz Mindurry

Obras de Patricia Bence Castilla

  • 2019 - Juego de damas - (Novela)
  • 2018 - Instinto animal - (Poesía)
  • 2018 - Cuadernos de bitácora - (Poesía)
  • 2013 - Las 24hs de Elena - (Novela)
  • 2013 - Felices los niños - (Cuentos)
  • 2012 - Matices - (Poesía)
  • 2011 - El revés de las horas - (Poesía)
  • 2010 - Ahogar la sed - (Novela)
  • 2010 - Babel - (Poesía)
  • 2009 - Maldecir - (Poesía)
  • 2008 - Errar al blanco - (Novela)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿Qué cuento de Cortázar comienza con la siguiente frase: ''Me ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sin resistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra.''

    Un hombre claro

    Un hombre claro

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido

    Al fin, una pulmonía
    mató a don Guido, y están
    las campanas todo el día
    doblando por él: ¡din-dan!

    Murió don Guido, un señor
    de mozo muy jaranero,
    muy galán y algo torero;
    de viejo, gran rezador.

    Dicen que tuvo un serrallo
    este señor de Sevilla;
    que era diestro
    en manejar el caballo
    y un maestro
    en refrescar manzanilla.

    Cuando mermó su riqueza,
    era su monomanía
    pensar que pensar debía
    en asentar la cabeza.

    Y asentóla
    de una manera española,
    que fue casarse con una
    doncella de gran fortuna;
    y repintar sus blasones,
    hablar de las tradiciones
    de su casa,
    escándalos y amoríos
    poner tasa,
    sordina a sus desvaríos.

    Gran pagano,
    se hizo hermano
    de una santa cofradía;
    el Jueves Santo salía,
    llevando un cirio en la mano
    —¡aquel trueno!—,
    vestido de nazareno.
    Hoy nos dice la campana
    que han de llevarse mañana
    al buen don Guido, muy serio,
    camino del cementerio.

    Buen don Guido, ya eres ido
    y para siempre jamás...
    Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
    Yo pregunto: ¿Qué llevaste
    al mundo donde hoy estás?

    ¿Tu amor a los alamares
    y a las sedas y a los oros,
    y a la sangre de los toros
    y al humo de los altares?

    Buen don Guido y equipaje,
    ¡buen viaje!...
    El acá
    y el allá,
    caballero,
    se ve en tu rostro marchito,
    lo infinito:
    cero, cero.

    ¡Oh las enjutas mejillas,
    amarillas,
    y los párpados de cera,
    y la fina calavera
    en la almohada del lecho!
    ¡Oh fin de una aristocracia!
    La barba canosa y lacia
    sobre el pecho;
    metido en tosco sayal,
    las yertas manos en cruz,
    ¡tan formal!
    el caballero andaluz.

    Antonio Machado

    Campos de Castilla (1912)
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