En la otra puerta

Francis Bacon, retratos del dolor

Francis Bacon, retratos del dolor

La percepción de la obra de Francis Bacon por parte del espectador dependerá de que se trate de un espectador estético o de un espectador crítico.

Es muy posible que la valoración de la obra de Bacon haya sido realizada solo desde un punto de vista. Nosotros advertimos en su obra, como en todas, dos aspectos, uno interno, el sentido del arte, otro externo, la intención del artista. La percepción de la obra por parte del espectador dependerá de que se trate de un espectador estético o de un espectador crítico.

 

Francis Bacon, Pintura 1946

Consideramos que, al valorar la obra de Bacon, se han limitado los aspectos a tratar. Podemos admitir que un artista comprometido haga arte porque si es artista siempre introducirá un sentido en su obra. Pero la crítica puede quedar limitada a constatar la idea transgresora del artista y a mostrarla como esencia de su arte. La trasgresión es la intención personal pero no el sentido interno de la obra. Hay dos cuestiones, una interna, el sentido del arte, otra externa, la intención del artista. La percepción de la obra por parte del espectador dependerá de que se trate de un espectador estético o de un espectador crítico.

La obra de Bacon es la obra de un ser abandonado por su familia, homosexual, enfermizo, políticamente comprometido, y anticlerical. Su padre era una persona de grandes principios, es decir, muy respetuoso con la sociedad, es decir, temeroso de la sociedad. Nunca hubiera hecho nada fuera de las normas sociales y no permitía que su hijo hiciera nada que no pudiera ser digno de la aceptación general: El valor social como principio del honor es un error, pero la trasgresión como principio del arte constituye otro error no menos grave. Los principios hemos de buscarlos en el sujeto, ni en la afirmación ni en la negación de esa sociedad. Estos datos biográficos están recogidos en la mayoría de las obras sobre este artista. Y sin embargo no se ha llegado a plasmar aquello que es tan evidente: que ningún artista puede aportar nada distinto de lo que ya lleve dentro. Bacon fue una persona incomprendida por su familia y por la sociedad. También se siente frustrado porque no se acaban de implantar sus propuestas para sustituir todas las estructuras conservadoras que son el origen de sus males. La obra de este artista no puede ser otra cosa más que la expresión de sus sentimientos.

Pintura, 1946, es consecuencia del escarnio que Bacon viene sufriendo por parte de la sociedad. El aspecto monstruoso de la figura central muestra la imagen que tiene de los causantes de su dolor que llevan a sus espaldas los muertos que han causado representados por la res muerta y abierta en canal.

La barandilla circular que le rodea sirve para acotar un espacio real pero también significa el movimiento, dando a entender que la carne y la figura son intercambiables. La víctima y el verdugo son la misma cosa. Así, la carne expresa, además del propio sufrimiento, el deseo del artista de destruir para obtener una compensación. La carne muestra simultáneamente su dolor y su deseo de causarlo. La figura central es una figura grotesca que representa el mal, pero es una figura que grita porque sufre, esa es la venganza de Bacon, el deseo de hacer sufrir al malvado.

El paraguas abierto indica, en muchas ocasiones, un espacio concreto pero también significa la necesidad de protección, en el caso de la víctima y de ocultación del mal, en el caso del agresor que se esconde en las sombras.



Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion

Tres estudios para figuras en la base de una crucifixión, 1944. Esta obra expresa un profundo dolor. Esta obra no muestra ninguna violencia sino sus efectos emocionales. Esta obra no es imposible de interpretar, como se ha llegado a decir. En este cuadro se muestra el dolor del autor a través de las figuras que en él aparecen. El dolor, que causa daño en el alma, el dolor que, por experiencia propia, sabemos que destroza el alma y por lo tanto la transforma, la deforma, le muestra metafóricamente como transformación del cuerpo de las figuras que sufren la pena. La transformación de los cuerpos en formas y figuras amorfas no significa otra cosa que el dolor primordial de la vida que se expresa en toda forma animal con capacidad para sentir. El animal representa las pasiones más allá de toda racionalización. En la obra no aparece representada ninguna violencia, en el cuadro se representan los efectos emocionales de la violencia que se ha sufrido.



Tres estudios para un autorretrato 1976

Los retratos que hace Bacon los realizaba a partir de fotografías de los modelos. El retrato es un homenaje al modelo. En cambio, Bacon los retrata con deformados, volviendo a su recurrente tema del dolor y del sufrimiento. La convulsa personalidad de Bacon es lo que nos muestra en su obra. Su obra solo ha sido analizada desde una posición por una crítica que también se opone a las estructuras establecidas porque Bacon encarna la oposición a las antiguas estructuras.

Los prismas y los cilindros en los que inserta las composiciones son la delimitación de un espacio real que se insinúa pero no se describe. En ocasiones, los prismas aparecían abiertos, dando a entender que se trata del esquema de la perspectiva del espacio en el que se desarrolla la acción. La evolución artística y personal le llevó a cerrar las composiciones, como símbolo de protección o de encierro o de aislamiento. La insinuación del espacio nos indica la referencia a la realidad, es decir, son signo inequívoco de que la obra de Bacon trata de asuntos mundanos. Bacon muestra, a través de la complejidad del mundo, el sinsentido del mundo. Sin embargo, la forma de su obra es expresionista. Esto se explica porque el significado del expresionismo es el de modificar el mundo mediante la acción, lo que es coherente con su agresividad. Pero la deformación de los cuerpos le acerca al surrealismo, un surrealismo originario, es decir, de un más allá del realismo porque el artista pinta el mundo interior. Esta combinación de surrealismo y expresionismo, movimientos tan dispares entre sí, se justifica por el hecho de que, por una parte, el artista sufre; por otra, el artista desea trasformar el mundo que le causa el dolor; tiene la sensación de vivir en un mundo que es necesario cambiar mediante acciones determinadas. Bacon se queja, con amargura, de lo que la existencia le ha deparado pero sublima su resentimiento mediante la satisfacción en la creación artística. Gracias a ello, siendo una personalidad complicada, como artista consigue ofrecer un sentido en su obra. Los problemas de la existencia hacen referencia a los suyos. Su obra no evita lo trascendental aunque no lo busca como fin, sino como queja, como muestra de la tragedia o del drama existencial. Bacon trata exclusivamente de su dolor, el cual le ha permitido alcanzar un conocimiento verdadero y ser capaz de entender en su propio dolor personal el dolor universal. Bacon no pretende alcanzar la idea sino mostrar el fenómeno, pero, a través de su adecuado análisis, muestra esa idea porque en su obra evita referencias individuales.



Estudio según retrato del Papa Inocencio X

No ha habido, entre los grandes maestros de la pintura, ninguno que haya sido más subjetivo ni más personal que este, porque Bacon sólo habla de Bacon, a Bacon no le interesa el mundo, sólo le interesan los problemas de Bacon. El dolor universal de que trata le trata porque le conoce en primera persona pero nunca se ha ocupado de cuestiones ajenas. Su obra es, para el buen psicólogo, un perfecto reflejo de su carácter: Un perfecto reflejo de todos sus problemas personales. Pero los hombres que ni sufren ni padecen, que solo conocen la felicidad y la pena pero que desconocen la satisfacción y el dolor, no poseen referencias personales con las que comprender lo que Bacon les está diciendo.

En general, al analizar el valor y sentido de la obra de Bacon se ha captado la intención trasgresora de su obra -pero no su sentido- por eso, la defensa de su obra ha sido la defensa de la trasgresión que postula. Pero si es apreciada especialmente en nuestra época no es solo por este aspecto sino porque reclama el derecho del hombre a mostrar su queja por su situación y es el primer artista que lo hace. Con ello, se pretende reclamar el derecho a ser atendido de tal forma que se asiente en la sociedad la idea de que los problemas humanos deben ser solucionados por la sociedad, en lugar de ser ella su causa. Así se intenta establecer un nuevo derecho social.

 

Por Mario Rodríguez Guerras

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Jujeñito

Hoy me he puesto a pensar en mi pago,
orgulloso de ser un Jujeño.
Hoy me he puesto a llorar por mi tierra
Pachamama, solar quebradeño.

Hoy me he puesto a pensar en mis guaguas
en mis tequis, mi chola, mi perro,
hoy me he puesto a cantar con mi caja,
tal vez lejos, muy lejos del cerro.

Hoy he visto la Puna en un sueño,
verdi, tojra, marrón, colorada,
y sentado a lao mi apacheta,
bien juntito a mi quena lloraba.

Y te he visto Huamahuaca, callada
con tus calles angostas y claras.
Tus tapiales, pircas y antigales,
tus ovejas, tus burros, tus cabras.

Hoy mis ojos también se mojaban
cuando chajchas y bombos sonaban.
Y mis valles verdosos miraba,
y el erquencho en mis manos temblaba.

Hoy me he puesto a pensar en mi pago;
Ramal, Puna, Quebradas y Valles,
Abra Pampa, Humahuaca, La Quiaca
¡Jujuycito de mi alma encantada!

Fortunato Ramos

Costumbres, poemas y regionalismos (2003)
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